Presupuestos 2018: más gasto y menos impuestos en busca de la estabilidad

Expansión del gasto y reducción de impuestos son dos de las líneas maestras de los presupuestos para 2018 que el Gobierno aprobará el 27 de marzo y que se benefician de la estabilidad que ofrece el cuadro macroeconómico y de las previsiones de aumento de la recaudación fiscal.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la inauguración de las obras del puerto de Granadilla, en Tenerife.EFE/Cristóbal García pamp-acp/carEl presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la inauguración de las obras del puerto de Granadilla, en Tenerife.EFE/Cristóbal García pamp-acp/car

Carlos Moral

Si en junio pasado Montoro descartaba rebajas fiscales y postergaba las “zanahorias” para el final de la legislatura, la situación política ha animado al Gobierno a intentar que, en las próximas Cuentas, los ciuadanos perciban la mejoría que apuntan los indicadores económicos.

A ello ha contribuido que para sacar los presupuestos adelante Mariano Rajoy y su equipo tengan que negociar con otros partidos. Así, en septiembre pasado, el PP acordó con Ciudadanos una bajada de impuestos para las rentas más bajas, la equiparación salarial de policías y guardias civiles con las policías autonómicas y el incremento de los permisos de paternidad.

Con el PP en sus niveles más bajos en las encuestas y las elecciones europeas, municipales y autonómicas de 2019 en el horizonte, el Gobierno tiene en las cuentas de este año un instrumento para intentar reivindicar su gestión económica e intentar recuperar el favor de colectivos decisivos en su electorado, pensionistas y empleados públicos.

Para los primeros, los presupuestos establecerán una subida de las prestaciones más bajas y de las de viudedad, y con los segundos el Ministerio de Hacienda ya ha alcanzado un acuerdo para que su salario suba un 1,75 % en 2018 y más de un 8 % en los próximos tres años.
A falta de conocer el texto final la próxima semana, las cuentas previsiblemente incluirán una exención del impuesto de la renta para los que perciban menos de 14.000 euros anuales y una rebaja para quienes se sitúan por debajo de los 17.500.

Rebaja del impuesto que paga el cine (IVA) desde el 21 % hasta el 10 %; aumento de la dotación para el pacto educativo -estaban previstos inicialmente 5.000 millones de euros-; y deducciones para los dependientes e incremento en más de un 5 % de la dotación de la Ley de Dependencia son algunas de las medidas que el Gobierno ha ido adelantando y que recogerán su proyecto presupuestario.
Además, el Estado destinará más dinero a las comunidades autónomas, aunque la reforma del sistema de financiación autonómica está aún pendiente y es poco probable que se alcance un acuerdo para el que el PSOE resulta imprescindible.

Que el Gobierno apruebe los presupuestos nol significa que luego prosperen, pero sí que permite al Ejecutivo tomar la iniciativa y obligar al resto de formaciones políticas a pronunciarse. Con el voto en contra de los socialistas y Podemos asegurado, serán Ciudadanos, los nacionalistas vascos (PNV) y los regionalistas canarios quienes tengan en sus manos la decisión.

Disponer de nuevas cuentas para 2018 sería una garantía de estabilidad para el Gobierno de Mariano Rajoy, que se procuraría un horizonte despejado para encarar las convocatorias electorales de 2019 e incluso empezaría a vislumbrar posibilidades de agotar la legislatura (2020).

Si los presupuestos no salen adelante seguirán vigentes los de 2017, prorrogados el 1 de enero. El Ejecutivo, que sí consiguió un acuerdo para el techo de gasto de 2018, fijado en 119.834 millones de euros, un 1,3 % más que el año anterior, se vería obligado a implementar sus medidas económicas más urgentes a través de reales decretos.

Las previsiones económicas fijan en el 2,2 % el déficit del PIB para el conjunto de las administraciones públicas en 2018 y el crecimiento económico se situará por encima del 2,5 % -el cálculo oficial se rebajó a 2,3 % por la crisis de Cataluña, pero Hacienda ha indicado que va a elevarse de nuevo-.

Finales de junio es la fecha límite en la que el Congreso tendrá que haber aprobado los presupuestos de 2018, para evitar que su tramitación se solape con la de las cuentas de 2019. La negociación del techo de gasto para 2019 comenzará en abril.

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