Los presupuestos para el 2018, en manos del PNV

La suerte de los presupuestos de 2018 depende de los cinco escaños que los nacionalistas vascos tienen en el Congreso, obligados a elegir entre mantener su negativa a apoyar al Gobierno mientras esté en vigor la intervención en Cataluña y las jugosas contrapartidas que pueden obtener si votan a favor.
El ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó el detalle de los Presupuestos del Estado para el año en curso con la incógnita de sEl ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó el detalle de los Presupuestos del Estado para el año en curso con la incógnita de si logrará los apoyos parlamentarios para sacarlos adelante. EFE/Chema Moya

 

Carlos Moral

 

Después de que Ciudadanos haya confirmado que apoyará los presupuestos, los nacionalistas vascos (PNV) tienen en la mano no solo el futuro de las cuentas sino también procurar un horizonte de estabilidad al Ejecutivo de Mariano Rajoy, lo que les sitúa en una posición de fuerza en una eventual negociación.

El PNV ya disfrutó de una coyuntura similar el pasado año y logró traducirla en interesantes dividendos para su cuenta de resultados: una rebaja de 225 millones de euros anuales en el cupo -la aportación que el País Vasco hace al Estado por las competencias no transferidas-, nuevas infraestructuras ferroviarias y la reposición de agentes de la Ertzaintza (Policía Autónoma Vasca), entre otras.

Sin embargo, para el PNV hay una diferencia esencial entre el escenario de hace un año y el de ahora: la administración de Cataluña está ahora intervenida por el Gobierno central en virtud del articulo 155 de la Constitución, cuya aplicación fue autorizada para frenar a los independentistas después de que aprobaran la secesión.

Los nacionalistas vascos, históricamente muy próximos a los nacionalistas catalanes, mantienen la reivindicación de mayor autogobierno y, en último término, el derecho a decidir de los vascos, aunque pactado y de acuerdo a la ley. Por eso, consideran que “la mejor manera de defender los intereses de Euskadi es no legitimar el artículo 155 con el apoyo a los presupuestos del Gobierno que lo aplicó”. 

Al margen de la situación de Cataluña, entre los nacionalistas vascos y el partido del Gobierno se mantiene la buena sintonía recuperada en 2017 tras años de desencuentro. El PNV apoyó el techo de gasto para 2018 y los populares facilitaron con su abstención la aprobación de las cuentas para este año presentadas por el Gobierno regional vasco, presidido por los nacionalistas. 

A ambos partidos les interesa que la estabilidad política se mantenga, así que la constitución de un gobierno en Cataluña abriría las puertas a un acuerdo. Sin embargo, cien días después de las elecciones autonómicas, no hay visos de que vaya a constituirse un nuevo gabinete de forma inminente, y quizá tampoco antes del 25 de abril, cuando el Congreso votará las enmiendas a la totalidad de las cuentas, lo que supondrá que avance o no su tramitación.

Si con el PP el PNV mantiene buena sintonía, mucho peor es su relación con Ciudadanos, el socio del Gobierno en los presupuestos de 2018. La formación que encabeza Albert Rivera señala como una de sus prioridades la lucha contra lo que considera privilegios logrados por los nacionalismos catalán y vasco y se opone abiertamente a la existencia del cupo vasco.

En caso de no aprobarse los presupuestos, una de las posibilidades que se abrirían es el adelanto electoral, aunque el Ejecutivo la descarta y asegura que seguiría gobernando con las cuentas del pasado año.

De acuerdo con las encuestas, en caso de comicios Ciudadanos sería el más favorecido y el PNV podría ver como se esfuma la determinante posición que le otorga el actual reparto de escaños. EFE 

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