¿Está preparado Ciudadanos para gestionar el poder?

Las encuestas publicadas en las últimas semanas sitúan a Ciudadanos en primera posición en intención de voto o muy cerca de ella, pero ¿está ya el partido preparado para gestionar el poder local, territorial y estatal que puede conseguir en el futuro próximo?
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (c), durante una  reunión de la Ejecutiva Nacional de la formación. EFE/Archivo/Emilio NaranjoEl presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (c), durante una reunión de la Ejecutiva Nacional de la formación. EFE/Archivo/Emilio Naranjo

 

Carlos Moral 

 

Ciudadanos nació en 2006 en Cataluña y en esta región ha construido una amplia estructura, reforzada por sus recientes éxitos electorales. No ha ocurrido lo mismo en el resto del país, donde el partido es todavía muy joven, pues su salto a la política nacional se produjo en las elecciones europeas de 2014.

En uno y otro caso, su principal carencia es que no puede exhibir su capacidad de gestión en ningún ámbito institucional, pues apenas controla algunos pequeños municipios y no participa en ningún gobierno regional.

Sin embargo, su situación ya no es la misma que cuando encaró el anterior ciclo electoral y parte ahora de bases más sólidas: en los comicios de 2015 consiguió 1.500 concejales, y cuenta con 101 diputados regionales, con representación en doce de las diecisiete autonomías -no está presente en Galicia, País Vasco, Navarra, Castilla La Mancha y Canarias-. Además tiene un representante en la ciudade autónoma de Ceuta y dos en Melila.

Desde luego, su estructura orgánica no es comparable a la que tienen los dos partidos que han dominado la política española en las últimas décadas, PSOE y PP, que extienden su presencia a todos los rincones del país, mientras que Ciudadanos se concentra en los núcleos más poblados, donde su propuesta ha ganado más adeptos.

Aun así, el éxito en las elecciones catalanas y las brillantes expectativas que arrojan las encuestas están funcionando como polo de atracción y, según fuentes del partido, ya cuenta con más de 26.000 afiliados y suma más de 50 nuevos militanes cada día. 

El crecimiento es especialmente intenso en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, pero también se produce, aseguran en Ciudadanos, en las regiones donde no tiene representación.

Cifras que están lejos de los 865.000 militantes que, según sus propios cálculos, tiene el PP; o de los 190.000 del PSOE; y también de los 276.000 que computa como inscritos activos Podemos; pero que anticipan una importante expansión y que le permitirán olvidarse de las dificultades que tuvo en 2015 para presentar candidaturas en muchas localidades.

Si en 2015 y 2016 Ciudadanos se nutrió, en parte, de candidatos y de votantes de UPyD – el partido que encabezada Rosa Díez y con el que negoció unificarse- ahora mira hacia el PP. Los electores populares son su principal caladero de votos y la ola que empuja a Ciudadanos puede animar a algunos cuadros locales del PP a cambiar de lista.

Sin apenas experiencia en la gestión institucional, un argumento sobre el que inciden sus rivales, en especial el PP, el reto de Ciudadanos es convencer a los electores de que su administración puede ser tan eficaz como la de los partidos más veteranos y dotarse de cuadros que le permitan fortalecer su imagen de marca, hasta ahora muy vinculada a la figura del líder, Albert Rivera.

 

La implantación actual de Ciudadanos.

En las elecciones municipales de mayo de 2015 Ciudadanos consiguió el 6,55 % de los votos, y en las trece comunidades autónomas en las que entonces se celebraron comicios una media del 8,39 %. Al margen de Cataluña, donde en diciembre pasado fue el partido más votado, con un 25,35 % y 36 escaños, la formación que encabeza Albert Rivera cosechó sus mejores resultados en Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia, con más de un 12 % de los sufragios.

Ciudadanos no gobierna ninguna comunidad autónoma y sus listas solo se impusieron en 70 de los 8.093 municipios en disputa en las elecciones locales, con dos alcaldías en ciudades de más de 50.000 habitantes, Mijas (Málaga) y Valdemoro (Madrid). Esta última la perdió tras una moción de censura.

Sin embargo, sus votos han sido determinantes en regiones y consistorios para decantar la gobernabilidad. En la mayoría de los casos contribuyeron a garantizar las mayorías del PP, caso de Madrid, Castilla León, Murcia y La Rioja. En algunos otros, como sucedió en Andalucía, apuntalaron gobiernos socialistas.

Desde su desembarco en la política nacional, el mayor revés para Ciudadanos se produjo en las elecciones autonómicas de septiembre de 2016 en el País Vasco y Galicia, donde sólo recibió el 2 % y el 3,3 % de los votos, respectivamente, y no logró representantes. Los sondeos y, sobre todo, las elecciones catalanas, tornaron la decepción del partido naranja en euforia.

En las cuatro décadas de historia de la democracia española no hay precedentes de organizaciones políticas que hayan logrado una implantación nacional tan amplia y rápida como la conseguida por Podemos y Ciudadanos desde 2014 hasta ahora. Ciudadanos avista ahora el siguiente paso y se prepara para alcanzarlo: situarse por encima de los dos partidos tradicionales. EFE 

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Publicado en: Análisis