El PP, ganador de unas elecciones que pierden todos los demás

El PP y su líder, el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, han sido los ganadores de las elecciones del pasado domingo, puesto que son los únicos que han mejorado sus resultados y también probablemente los únicos con posibilidades reales de formar gobierno.
El presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy. EFE/Archivo/Sergio BarrenecheaEFE/Archivo/Sergio BarrenecheaEl presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy. EFE/Archivo/Sergio BarrenecheaEFE/Archivo/Sergio Barrenechea

 

Carlos Moral

 

Su estrategia de polarizar la campaña, señalando a Unidos Podemos como principal rival para luego agitar la bandera de la estabilidad frente a la incertidumbre, ha movilizado 700.000 votos más que en diciembre, que se traducen en 14 nuevos escaños -137 frente a 123- con el 33.02 % de los votos -4,3 puntos más que el 20-D-.
El aumento en sufragios de los populares es aún más significativo teniendo en cuenta el descenso de la participación en 3,3 puntos y se extiende a todo el país, porque ganan en todas las comunidades autónomas excepto Cataluña y el País Vasco, incluida Andalucía, tradicional feudo socialista.
La postura mantenida por Rajoy después de los comicios celebrados hace seis meses, con su renuncia a presentarse a la investidura pese a ser el candidato más votado al no contar con apoyos suficientes, parece haber dado réditos al presidente del Gobierno en funciones, como ya habían adelantado muchos analistas.
Rajoy ha apostado por la economía de esfuerzos y ha evitado el desgaste que las negociaciones para formar gobierno han supuesto para los demás. Mientras, el debate político se ha centrado en las culpas por los acuerdos fallidos y en los hipotéticos pactos futuros, restando relevancia a asuntos económicos, sociales y a los casos de corrupción, mucho más presentes en los comicios de diciembre.
A falta de datos más precisos que puedan aportar los estudios demoscópicos, de los números que han dejado las urnas se deduce que el PP ha conseguido una parte sustancial de su mejoría a costa de Ciudadanos, que ha perdido ocho escaños, y que en diciembre fue el destino preferido de quienes dejaron de votar al PP.
El acuerdo que el partido que preside Albert Rivera firmó para la investidura del socialista Pedro Sánchez puede haber sido uno de los factores que han contribuido al retorno de parte de esos votantes a las filas populares, pero sin duda también parece haber sido determinante la apelación al voto útil para frenar el avance de la izquierda que el PP define como radical (Unidos Podemos).
Los resultados refuerzan la posición de Rajoy al frente del partido que, si bien no recibió ningún cuestionamiento serio tras los comicios de diciembre, se hubiera enfrentado probablemente a un panorama interno más complicado si los resultados se hubieran repetido en junio.
Tras cuatro años de gobierno, con un enorme desgaste provocado por las medidas económicas y sociales adoptadas con el objetivo de combatir la crisis, y con el partido afectado por una sucesión de casos de corrupción, el PP sigue siendo el partido más votado, con 52 escaños y 2,5 millones de votos de diferencia sobre el siguiente (PSOE).
Es verdad que Rajoy necesitará complicados equilibrios para la investidura y luego para llevar adelante la acción de gobierno, pero también lo es que puede felicitarse por haber superado una situación muy difícil para su partido con un balance de daños relativamente escaso y ahora puede confiar en que contará con el viento de cola de la mejoría económica. EFE

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