PP y Ciudadanos, en lucha por una franja decisiva de votantes

PP y Ciudadanos pelean por una franja de votantes que serán determinantes si finalmente hay nuevos comicios el 26 de junio y en cuya decisión final pueden pesar tanto los últimos casos de corrupción que han afectado al PP como el pacto suscrito por Ciudadanos con el PSOE.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d). EFE/Archivo/Chema Moya
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d). EFE/Archivo/Chema Moya

Carlos Moral

Las encuestas publicadas en las últimas semanas coinciden en que ambos partidos mejoran su porcentaje de votos y su número de escaños, ligeramente en el caso del PP y con más fuerza en el de Ciudadanos.

Que las dos formaciones suban, pese a que en parte se disputan idéntico espacio electoral (centro derecha), a priori sorprende y puede indicar o bien que son menos penalizadas por un eventual aumento de la abstención o que logran votantes procedentes de otros partidos.

Sandra León, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido), opina que puede deberse a una combinación de ambos factores: más abstención de “los votantes generalmente menos movilizados”, entre los que incluye a votantes del PSOE, y más apoyos para PP y Ciudadanos.

Varios estudios publicados después de las elecciones indican que alrededor del 50 % de los votos logrados por Ciudadanos proceden de votantes del PP en 2011, repartiéndose la otra mitad entre exseguidores de UPyD, del PSOE, abstencionistas y nuevos votantes.

De esta forma, las esperanzas del PP de superar el 30 % de los sufragios si hay nuevas elecciones, una cifra que le acercaría a renovar su mandato en el Gobierno, pasan por recuperar antiguos votantes. ¿Pero realmente está en condiciones de lograrlo?

Sandra León cree que puede pesar más “la valoración de los últimos seis meses de periodo postelectoral en la decisión de voto de los ciudadanos que la valoración del PP en la pasada legislatura”, que queda ya como una estimación “antigua”.

Los populares se beneficiarían “del retorno de votantes que les castigaron por su gestión en el gobierno pero que no ven tan claro castigarle por su papel en la negociación durante los últimos meses”, indica la profesora.

El pacto de Ciudadanos con el PSOE ha sido esgrimido por el PP para caracterizar a la formación naranja como una simple muleta de los socialistas, del mismo modo que éstos, durante la campaña, calificaban al partido que lidera Albert Rivera de “marca blanca” del PP.

Si hay nuevos comicios el PP incidirá en ese argumento, pero ¿puede resultarle útil para atraer a sus antiguos votantes?

La politóloga considera que Ciudadanos “ha salido reforzado gracias a la visibilidad y relevancia ganada a través de las negociaciones” y el pacto con el PSOE puede representar para ellos “más beneficio que coste”, porque “no ha supuesto renuncia alguna para este partido en el tema territorial”.

La mejor baza de Ciudadanos contra el PP es la sucesión de presuntos casos de corrupción que afectan a los populares, aunque la historia electoral demuestra que este asunto no siempre ha penalizado a los partidos acusados.

Si el PP “renueva su dirección profundamente antes de los comicios”, opina León, tendría la posibilidad de eliminar el coste que le supone la corrupción conservando a la vez el beneficio de haber mantenido “un perfil entre mínimo y ausente” en las negociaciones.

Algunas de las encuestas publicadas en las últimas semanas sitúan a la suma de escaños de PP y Ciudadanos muy cerca de la mayoría absoluta. Para la profesora de la Universidad de York, alcanzar los 13 escaños que ahora mismo les faltan para conseguirla dependerá de los apoyos que pueda ganar Ciudadanos en los distritos más pequeños.

Otra cosa será lograr acuerdo de gobierno, que en opinión de la experta “pasaría inevitablemente por un cambio en la dirección del PP”.

Por último, ¿a quién favorece más una hipotética repetición de las elecciones?.

León subraya que no está muy claro a quien beneficiará, debido a que los resultados finalmente dependerán del grado de movilización que la campaña active y de acontecimientos específicos, incluyendo casos de corrupción o disputas internas en los partidos. EFE

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