El PP busca líder con un sistema cuestionado que no moviliza a las bases

Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado se perfilan como favoritos para suceder a Mariano Rajoy en el Congreso del PP, en una pugna marcada por la escasa movilización, la ausencia de debate y los desajustes del sistema que determinará el ganador.
Madrid, 21.05.2018.- De izquierda a derecha el presidente del Senado y presidente del PP madrileño, Pío García-Escudero, la vicepresidenta del GobiMadrid, 21.05.2018.- De izquierda a derecha el presidente del Senado y presidente del PP madrileño, Pío García-Escudero, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, durante la toma de Posesión del presidente madrileño. EFE/Archivo/Juan Carlos Hidalgo

 

Carlos Moral

 

Sáenz de Santamaría es, según las encuestas del CIS, mejor valorada y más conocida entre los votantes populares que María Dolores de Cospedal. En abril, la exvicepresidenta logró un 6,44 de valoración media entre quienes dijeron haber votado por el PP en 2016, más de un punto por encima de la ex ministra de Defensa, que se quedó en el 5,38.
Es una diferencia repetida en todos los sondeos en los que el CIS preguntó sobre los miembros del anterior Gobierno, que una y otra vez situaban a Sáenz de Santamaría como la mejor valorada del Ejecutivo -también entre los votantes de Ciudadanos, el partido de centro derecha con el que compite directamente el PP-. 
Sobre Pablo Casado, el tercer candidato a dirigir el PP con posibilidades de vencer, no hay datos del CIS -al no estar en el Gobierno el instituto oficial no preguntaba su valoración- pero algunos sondeos publicados en los últimos días, en los que se preguntó a concejales del PP o a encuestados que dijeron haber votado a los populares en 2016, le sitúan en cabeza o cerca de ella.
En cualquier caso, una mejor percepción de los votantes del PP no tiene que corresponderse necesariamente con la que tengan los afiliados al partido, que serán quienes determinen quienes compiten por la presidencia del PP, y tampoco con la de los compromisarios, que tendrán la última palabra en el Congreso del 20 y 21 de julio.
Numerosos expertos consideran que, en general, la posición de los afiliados a los partidos es más ideológica que la de sus votantes debido a su mayor compromiso con la actividad política, lo que, en el caso del PP, podría beneficiar a Cospedal, a la que se atribuye un perfil más conservador y conectado con la ideología del PP.
Sin embargo, hay evidencias próximas que apuntan en dirección contraria a esa tesis, como lo sucedido en el PSOE: Pedro Sánchez era el preferido de los votantes socialistas según las encuestas y se impuso con holgura en la votación de los militantes a Susana Díaz, la candidata que contaba con el casi unánime apoyo del aparato del PSOE.
Cospedal es la candidata con mayor peso orgánico en el partido -es secretaria general- y representa la experiencia de gobierno -fue presidenta de Castilla La Mancha-. Frente a ella, Sáenz de Santamaría encarna la competencia en la gestión y el tirón electoral; y Casado la renovación y una tercera vía frente al pulso entre las dos anteriores capaz de atraer a seguidores del expresidente José María Aznar.
Hasta ahora no se han revelado entre ellos diferencias sustanciales: todos señalan la unidad y el fortalecimiento del PP como objetivos y sitúan a sus adversarios fuera del partido.
Por el momento, las únicas propuestas novedosas han llegado de los candidatos con menos opciones: el exministro José Marnuel García Margallo aboga por la limitación de mandatos, dedicación exclusiva y primarias directas; y Javier García Hernández propone una ley orgánica de defensa de los símbolos e instituciones españolas.

 

Un sistema que plantea dudas

El sistema que el PP estrena para elegir a su líder en el Congreso de julio despierta dudas sobre el propio proceso y deja en el aire la posibilidad de que el candidato más votado por los militantes no sea finalmente elegido como líder.
Los dos aspirantes con más apoyos el 5 de julio concurrirán a la votación de los compromisarios, salvo que uno de ellos gane con más del 50 % de los votos, obtenga al menos 15 puntos de diferencia sobre el siguiente y gane en la mitad de las circunscipciones, en cuyo caso se convertiría en candidato único para el Congreso.
Si el aspirante más votado por los afiliados no es el elegido por el cónclave, el nuevo líder se arriesga a quedar tocado, porque aunque sea el indiscutibe ganador de acuerdo con las normas del proceso empezará su andadura con el lastre de no haber sido el favorito de los militantes.
Cospedal ha ofrecido consensuar una única candidatura tras la celebración de la votación del 5 de julio y Sáenz de Santamaría se ha mostrado dispuesta a aceptar la propuesta. Casado aún no se ha pronunciado.
Al margen del desenlace, el sistema de elección ha puesto al descubierto otros problemas. El más notorio es la diferencia entre el censo de afiliados -el PP lo cifra en 869.535- y el número de los que finalmente podrán votar -66.384, un 7,6 % del total-, que son quienes están al corriente de pago y se han inscrito para hacerlo.
El exiguo porcentaje revela que la elección de un nuevo líder después de 14 años con Mariano Rajoy al frente despierta poco interés en amplios sectores del partido y pone en cuestión la credibilidad del volumen de afiliados que hasta ahora exhibían los populares.
“Si ni siquiera nuestros militantes están ilusionados con participar en un Congreso, malamente vamos a ilusionar a los votantes para que confíen en nuestros proyectos”, resume Pablo Casado, quue ha pedido que se amplíe el plazo de inscripción hasta el 5 de julio. Javier García-Hernández aboga por que se permita votar a todos los afiliados al corriente de pago.
Casado apunta otro problema del reducido número de participantes en la elección del próximo líder: podrían acabar votando los que están “más cercanos al organigrama”, que son también los “más vulnerables a las presiones” de algunas candidaturas.
Andalucía (12,119), Madrid (10.020) y la Comunidad Valenciana (8.974) son los territorios que suman más inscritos. Las direcciones del PP en Madrid y Valencia se alinean con Cospedal, que preside el partido en la cuarta comunidad en número de inscritos, Castilla La Mancha (4.803), datos que parecen apuntar a su favor.
Otro de los desajustes del sistema afecta a la elección de los compromisarios que elegirán en el Congreso entre los dos aspirantes más votados. El número de compromisarios que se elige en cada circunscripción está relacionado con el total de afiliados según el censo, con lo que se da la paradoja de que hay comunidades que eligen muchos compromisarios en las que el porcentaje de inscritos es muy bajo (Galicia) o a la inversa (La Rioja).
A ello hay que sumar que una sexta parte de los compromisarios que participarán en el Congreso son miembros natos -no serán elegidos por los militantes.-
A una semana de que los afiliados del PP acudan a las urnas la atención no se centra en las propuestas o el debate entre los candidatos a dirigir el partido, sino en el desinterés de las bases y en los problemas que plantea el sistema elegido para elegir al nuevo líder. EFE 

 

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