El PP se asoma a un escenario desconocido

Por primera vez en sus casi tres décadas de historia el PP va a dirimir su liderazgo en una competencia abierta entre candidatos, lo que expone al partido a la división interna pero también brindará al triunfador el aval de no haber sido elegido en un despacho.
Imagen de los candidatos a la presidencia del PP. EFE/ArchivoImagen de los candidatos a la presidencia del PP. EFE/Archivo

 

Carlos Moral

 

Desde 1990 el Partido Popular solo ha conocido dos líderes -José María Aznar (1990-2004) y Mariano Rajoy (2004-2018)-, ambos designados sin oposición ni competidores. Ahora, militantes primero y compromisarios después, tendrán que elegir entre siete aspirantes, incluidos dos “pesos pesados”, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.

La decisión de Rajoy de no apoyar a ningún candidato y la renuncia a presentarse del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, acabó con las esperanzas que tenían algunos dirigentes del partido de que una candidatura unitaria, o con un apoyo muy amplio, evitara una confrontación directa entre Cospedal y Sáenz de Santamaría, las dos personas más poderosas en el equipo de Rajoy y sobre cuya supuesta enemistad se han escrito páginas sin cuento.

Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno desde que Rajoy llegó a La Moncloa en 2011, fue además la encargada de abordar el conflicto en Cataluña y de dirigir el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Cospedal es secretaria general del PP, líder del partido en Castilla La Mancha y en la última legislatura de Rajoy fue, además, ministra de Defensa.

Más allá de diferencias ideológicas o estratégicas, que en todo caso aflorarán en la campaña que ahora comienza, a Sáenz de Santamaría y a Cospedal les distancian las batallas supuestamente libradas dentro del partido y el Gobierno. De la exvicepresidenta suele destacarse su capacidad de gestión, mientras que a Cospedal se la identifica como defensora de las esencias del PP.

El conocimiento de la organización y el dominio de sus resortes desde la Secretaría General concede a Cospedal una teórica ventaja, pero Sáenz de Santamaría, que no tiene ningún poder orgánico, puede compensarla gracias a su mayor popularidad y mejor imagen, según indican las encuestas.

El tercero en discordia es Pablo Casado, el más joven de los aspirantes -37 años-, valor al alza en el partido y que mantiene buena relación con todos los sectores de la organización -Rajoy le nombró vicesecretario de Comunicación del partido, fue jefe de gabinete de José María Aznar cuando ya había dejado la presidencia y ocupó un escaño autonómico en Madrid con Esperanza Aguirre.-

Casado es ya una figura relevante dentro del partido y se ha consolidado como uno de los llamados a asumir responsabilidades en el futuro. Quizá por ello Cospedal le animó a unirse a su candidatura, oferta que Casado declinó. En su campaña, tendrá que lidiar con las revelaciones sobre supuestas irregularidades en algunos de sus títulos académicos.

El resto de aspirantes parecen condenados a un papel secundario, aunque su eventual apoyo puede ayudar a alguno de los favoritos. El del veterano exministro José Manuel García Margallo -73 años- no irá, desde luego, hacia Sáenz de Santamaría: tras la salida de Rajoy, Margallo aseguró que haría “todo lo posible” para impedir que la exvicepresidenta ocupara la portavocía del PP en el Congreso.

José Ramón García Hernández, defensor del humanismo cristiano y responsable de Relaciones Internacionales del PP; y José Luis Bayo, expresidente de la organización juvenil del PP en la Comunidad Valenciana, ondean, como Casado, la bandera de la regeneración.
Completa la lista de aspirantes Elio Cabanes, concejal en la localidad valenciana de La Font de Figuera.

 

Sistema de elección

Por vez primera el PP elegirá a su líder mediante un sistema en el que participan los militantes, aunque la decisión final corresponde a los compromisarios.

Los afiliados al corriente de pago votarán el 5 de julio en dos urnas: en una a los precandidatos y en otra a los compromisarios que elegirán al líder del partido en el Congreso que se celebrará el 20 y 21 de julio.

Si uno de los precandidatos logra el 5 de julio más del 50 % de los votos de los afiliados, una diferencia de 15 puntos sobre el segundo o es el más votado en la mitad de las circunscripciones, se convertirá directamente en el ganador.

En caso contrario, los compomisarios elegirán en el Congreso entre los dos precandidatos con mejor resultado. EFE