Posiciones fijas y cambio de tono en el ajedrez entre el PSOE y Podemos

La reunión entre el líder socialista Pedro Sánchez y el de Podemos, Pablo Iglesias, mostró un cambio de tono pero no de posiciones de ambos partidos, y en el día 101 de bloqueo ninguno quiso ser considerado el responsable de una repetición electoral.
Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias antes de la reunión que ambos mantuvieron el 30 de marzo de 2016. EFELos líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias antes de la reunión que ambos mantuvieron el 30 de marzo de 2016. EFE

María López

Iglesias ofreció dar un “paso atrás” en caso de que su nombre fuese el escollo que evitase un “gobierno de coalición progresista”, resultado de la suma de PSOE, Podemos, Izquierda Unida y Compromís.

Podemos no renunció a la naturaleza del pacto, gobierno de coalición, ni a ocupar carteras y la vicepresidencia, y lo argumentaron diciendo que ambas fuerzas aportan un número similar de apoyos, pues los socialistas les adelantan por menos 350.000 votos.

Aún así el cambio de estrategia de Podemos es evidente. La formación morada ha atravesado su peor momento desde la celebración de los comicios, con una desunión interna que sumió a su secretario político, Iñigo Errejón, en trece días de silencio.

Pedro Sánchez por su parte ironizó con el ofrecimiento del paso al lado de Iglesias, “él se propuso solo, él se excluye solo”, pero agradeció el tono cordial del encuentro y consideró que se estaba “más cerca del gobierno del cambio que de la repetición de elecciones”.

Sin embargo, Podemos y el PSOE no se ponen de acuerdo a la hora de definir qué es un gobierno del cambio. Podemos destaca la vía de los 161 -la suma de los diputados de PSOE, Podemos, IU y Compromís- y habla de pacto a la valenciana.

En la Comunidad Valenciana PSOE y Compromís gobiernan en coalición, con el poder repartido al 50% y el apoyo externo de Podemos. Ambas fuerzas acudieron a la negociación con similares apoyos. A la española, el paralelismo se daría con un gobierno de Podemos y PSOE -número similar de votos- con el apoyo externo de Ciudadanos.

El PSOE quiere un pacto mestizo, y Pedro Sánchez ha llegado a ofrecer un Gobierno tripartito. “Ni vía 161 ni vía 131. Apostamos por la vía 199”, dijo Sánchez en la rueda de prensa posterior al encuentro, un mensaje que excluye un gobierno a dos con Ciudadanos.

Los de Albert Rivera sostienen que sus propuestas programáticas son incompatibles con las de Podemos en modelo territorial o política económica. Para Iñigo Errejón, Ciudadanos tiene una hoja de ruta antagonista a la suya, pero Podemos dice ahora no vetar y aceptó una reunión a tres.

Las dos horas de reunión entre Sánchez e Iglesias y el optimismo moderado de ambos no bastaron para desbloquear la incertidumbre de la situación política española, que tiene fecha de caducidad: el próximo 2 de mayo, cuando de no haber gobierno se disolverán las Cortes.

El horizonte de la repetición electoral fuerza a los partidos a dialogar -Iglesias se sentará en primera persona en las negociaciones- para no ser considerados los responsables de la reapertura de las urnas. Según algunos analistas la posibilidad de acuerdo se mide por el miedo de Podemos a una repetición electoral.

Con todo, las posiciones de ambas formaciones siguen siendo las iniciales: negociar a izquierda y derecha por parte del PSOE y una coalición de izquierdas por parte de Podemos.

Surge la duda de si el cambio de tono será un punto de partida suficiente para empezar una negociación efectiva entre Podemos y el Partido Socialista, si servirá o no a Pedro Sánchez para convencer a los barones socialistas, temerosos de gobernar junto al partido morado.

El interés de Pedro Sánchez en el éxito del pacto es quizá la mejor baza con la que cuenta Podemos. Al socialista le beneficia gobernar y no sólo en clave interna, ya que múltiples encuestas señalan que en unos nuevos comicios PP y Ciudadanos podrían sumar los escaños necesarios para ocupar La Moncloa. Rivera no ha dejado de mandar gestos al PP.

Podemos por su parte tendría ante sí la dificultad de explicar un nuevo viraje, pues si defender un acuerdo con el PSOE tiene riesgos, hacer lo propio pactando medidas con Ciudadanos es el más difícil todavía. El horizonte de caída que señalan las encuesta tampoco es un buen augurio.EFE