Polémica por el traslado de las obras de arte de Sijena de Cataluña a Aragón

Alrededor de las cuatro de la madrugada del pasado lunes 11 de diciembre, los técnicos del Gobierno de Aragón entraron en el Museo Diocesano de Lleida -al noroeste de Cataluña- para empezar el traslado de 44 obras de arte hacia el pueblo aragonés de Vilanueva de Sijena.
Polémica por el traslado de las obras de arte de Sijena de Cataluña a Aragón

 

Marta Vergoñós 

 

Se daba cumplimiento así al auto de ejecución provisional dictado por el juez, que declaró ilegal la compra de estos bienes por parte de la Generalitat de Cataluña y ordenó su devolución al Real Monasterio de Santa María de Sijena, que se halla en un territorio limítrofe entre la comunidad autónoma catalana y la aragonesa, conocido como la “franja”. El cumplimiento de esta sentencia, que aún no es firme, ha desatado la polémica en plena campaña electoral. Pero, ¿cuál es el origen del conflicto?

El mencionado monasterio estuvo desde la Edad Media muy vinculado a la Corona de Aragón y contaba con numerosas e importantes obras de arte que constituían un conjunto patrimonial destacado cuando llegó la desamortización de 1836, que consistía en la expropiación de bienes y tierras eclesiásticas para su posterior subasta. Ahí empezaron los primeros aprietos económicos de las monjas de la orden de Malta que vivían en el recinto y fue entonces cuando se vendieron las primeras piezas del llamado “tesoro de Sijena”.

En 1923, el Monasterio de Sijena, cuya consagración data 1188, fue declarado Monumento Nacional como un conjunto íntegro. Sin embargo, en 1936 llegó su momento más crítico en el complejo cuando, durante la Guerra Civil, anarquistas prendieron fuego al monasterio, que ardió durante tres días.

El incendio volvió a dejar a las monjas en ruinas y en 1970 se trasladaron a un convento de la misma orden en Valldoreix, cerca de Barcelona. Se llevaron consigo las posesiones que conservaban y las depositaron en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y en el Museo Diocesano de Lleida, dado que por aquél entonces Sijena aún pertenecía a la diócesis de Lleida, algo que cambió en 1995.

Antes, en 1983, 1992 y 1994, las monjas vendieron el casi centenar de obras que habían depositado por unos 75 millones de pesetas. Y la compraventa que ha sido recientemente objeto de polémica es la de 44 piezas que se vendieron al museo leridano en 1983 por diez millones de pesetas.

Tras muchos años de litigio, al final el juez ha determinado que las monjas no estaban habilitadas para vender las obras, que formaban parte de un conjunto que es Monumento Nacional, y que además lo hicieron sin la autorización de los responsables culturales conforme a la Ley de Patrimonio, que son el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Cultura. Por todo esto, declaró la compraventa nula y, aunque la sentencia no es firme porque se puede recurrir, ordenó que se devolvieran las obras a Vilanueva de Sijena. La Generalitat de Cataluña se negó a cumplir el auto del juez.

Ahora, con el gobierno catalán fuera de juego por la aplicación del artículo 155 de la Constitución -que se puso en marcha tras la declaración unilateral de independencia-, el juez mandó un ultimátum: o se devolvían las obras antes del 11 de diciembre o autorizaba a la policía a llevárselas “incluso por la fuerza” del Museo Diocesano de Lleida. Finalmente, después de que no se cumpliera la orden en el plazo previsto, los técnicos del Gobierno de Aragón, acompañados por la policía catalana, se trasladaron hasta las instalaciones leridanas para llevarse las obras de arte, que fueron recibidas con jolgorio en Sijena.

La polémica sobre el traslado de las obras se ha colado de pleno en la campaña electoral: los independentistas acusan al Estado de favorecer el “expolio” cultural de Cataluña, pero incluso miembros del Ejecutivo que encabeza Mariano Rajoy censuran que se hayan movido las piezas. Con todo, del desenlace -provisional- de esta larga historia queda una cosa clara: el momento para ejecutar la orden del juez solo ha contentado a los aragoneses. Ah, y una gran incógnita: el paradero de una de las 44 obras, que se ha extraviado. EFE 

 

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Publicado en: Análisis