Podemos mantiene su posición y tensa el pacto PSOE-Ciudadanos

Podemos carga contra Ciudadanos durante los primeros plenos celebrados en el Congreso y después de haber cerrado filas internamente con el nombramiento de Pablo Echenique como secretario de Organización.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d) y el portavoz del partido en el Congreso, Íñigo Errejón. EFE/Archivo/Javier Lizón
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d) y el portavoz del partido en el Congreso, Íñigo Errejón. EFE/Archivo/Javier Lizón

María López 

Podemos se mantiene firme en sus posiciones iniciales, un gobierno progresista junto al PSOE o repetición electoral. En el caso de un pacto con los socialistas, éste deberá ser validado por los 400.000 inscritos de la formación.

Un pacto que necesitaría de la abstención de Ciudadanos o del acuerdo con los nacionalistas vascos y catalanes.

Desde el atril del Congreso de los Diputados, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha hecho hincapié en las contradicciones entre las posiciones políticas del PSOE y Ciudadanos.

El PSOE y Ciudadanos votaron en diferente sentido la reforma de dos de las leyes que más movilización generaron durante la pasada legislatura: la ley de Seguridad Nacional, conocida como la “ley mordaza”, (Ciudadanos se opuso) y la LOMCE, la ley de Educación elaborada por el Gobierno del PP, donde los naranjas se abstuvieron.

Podemos trata de beneficiarse de esa aparente divergencia y ha insistido en que la mayoría parlamentaria que modificó dichas legislaciones -PSOE, Podemos, Izquierda Unida, pero también los grupos nacionalistas- demuestra la posibilidad de un “Gobierno a la valenciana”, es decir la coalición entre PSOE y Podemos.

La tensión entre Ciudadanos y Podemos no ha dejado de crecer desde que la pasada semana Pablo Iglesias se mostró partidario de una reunión a tres. Podemos fue muy crítico cuando el portavoz de C’s, Juan Carlos Girauta, sostuvo que su formación también quería formar parte del Gobierno, unas declaraciones luego rectificadas.

Iglesias calificó las intervenciones de Albert Rivera de “cuñadismo ideológico”.

Podemos sigue buscando el pacto ante el temor de unas nuevas elecciones. La formación morada no deja de caer en los sondeos que sin embargo le sonríen a la Izquierda Unida de Alberto Garzón cuyo crecimiento, de 2 a 3 puntos, sería insuficiente para una ley electoral que minimiza su representación y también que se produzca un vuelco de los equilibrios para formar Gobierno.

El líder de Izquierda Unida sostuvo en una entrevista que sólo se podría superar al PSOE con una “acumulación de fuerzas a la izquierda”, apostando de nuevo por acudir junto a Podemos en caso de repetición electoral.

La posición de Podemos no ha variado desde el último intento, que fue un fracaso, dado que consideran que apostar por el electorado de izquierda es una estrategia que lejos de sumar, limita. Sin embargo, el senador Ramón Espinar, cercano a Pablo Iglesias, se ha mostrado a favor de pactar con IU.

Pese a las divergencias al respecto de confluir o no, la formación morada escenificó el pasado sábado un cierre de filas para mostrar el fin de su crisis interna. El Consejo Ciudadano estatal de Podemos ratificó el nombramiento del aragonés Pablo Echenique como secretario de Organización, una opción de consenso.

Organizativamente, Podemos evolucionará para abandonar la verticalidad que habían adoptado por ser una “máquina de guerra electoral” y descentralizarán la toma de decisiones, una petición que ya había expresado Íñigo Errejón tras el cese de Sergio Pascual, de su confianza.

Podemos aumentará la autonomía y competencia de los órganos internos en los distintos niveles y devolverá protagonismo a los círculos. El cambio de timón, dicen, se da porque ha finalizado el “ciclo acelerado” de citas con las urnas.EFE