Podemos libra en Madrid su batalla interna más importante

Podemos ha disputado en Madrid la batalla interna más importante de su corta historia, no llega a tres años, y la primera que podría tener un coste político para su líder, Pablo Iglesias.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d) y el portavoz del partido en el Congreso, Íñigo Errejón. EFE/Archivo/Javier Lizón
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d) y el portavoz del partido en el Congreso, Íñigo Errejón. EFE/Archivo/Javier Lizón

 

Carlos Moral

 

En las primarias de la Comunidad de Madrid se han enfrentado las dos principales concepciones que conviven en el partido, separadas más por diferencias estratégicas que ideológicas.
Una, encabezada por Pablo Iglesias, es más radical y rupturista, y reclama la vuelta a los orígenes y la reivindicación en la calle; la otra, liderada por Íñigo Errejón, es partidaria de la lucha desde dentro de las instituciones y apuesta por un partido transversal que huya de la definición en el eje izquierda-derecha.
En Madrid, la representación de ambos planteamientos ha correspondido, respectivamente, a las plataformas Escucha Podemos y Adelante Podemos. La primera está capitaneda por el senador Ramón Espinar y cuenta con el apoyo de Anticapitalistas, cuya figura más visible es Miguel Urban.
Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid, conduce la plataforma “errejonista”, en la que le acompañan, entre otros, la diputada Tania Sánchez, exlíder de IU en Madrid, y José Manuel López, portavoz de Podemos en la Asamblea regional.
En la anterior elección del Consejo Ciudadano madrileño (2015) Urban estuvo a unos pocos votos de la victoria. Entonces, su candidatura representaba la oposición a la lista que apoyaban Iglesias y el resto de pesos pesados del partido, entre ellos Errejón, y que finalmente logró la victoria encabezada por Luis Alegre.
La primera señal de la importancia que Pablo Iglesias ha concedido a estas primarias la dio el secretario general cuando cargó contra la plataforma de Maestre un día después de su presentación. “Lo importante no son los nombres ni las fotografías, sino las propuestas”, dijo, al tiempo que anunciaba que llegarían “mejores” candidaturas y señalaba explícitamente a la de Espinar.
Con esas declaraciones, Iglesias contradecía su expresa intención de mantener la neutralidad en el proceso y mostraba que las heridas abiertas seis meses antes entre “errejonistas” y “pablistas” en Madrid no estaban cerradas.
Iglesias también se ha empleado a fondo en defender a Espinar después de que se conociera que hace años vendió un piso de protección oficial, obteniendo alrededor de 20.000 euros de beneficio. El secretario general cree que detrás de estas noticias hay una campaña dirigida contra él por grupos de poder que piensan que otros sectores de la formación morada “les convienen más”.
Antes de que aparecieran estas informaciones, la candidatura de Maestre ganó las votaciones de los documentos políticos que diseñan la hoja de ruta que seguirá la organización en Madrid, al imponerse en 9 de las 11 propuestas en liza.
Las primarias son en realidad el desenlace de una crisis que comenzó en marzo, cuando diez miembros del Consejo Ciudadano afines a Errejón presentaron su renuncia descontentos con la gestión de Alegre. A continuación Iglesias destituyó al secretario de organización nacional del partido, Sergio Pascual, también “errejonista”, y en las semanas siguientes se evidenció que había importantes diferencias entre el secretario general y Errejón.
La campaña para las elecciones generales de junio silenció las discrepancias, pero tras los resultados, que supusieron la pérdida de un millón de votos para Podemos respecto a los comicios de diciembre, las desavenencias volvieron a aflorar, en este caso en torno a la estrategia electoral.
El debate de fondo es si Podemos debe mostrarse más moderado para seducir a nuevos votantes, compitiendo abiertamente en el espacio más centrado del PSOE, o si, por el contrario, esa táctica le conduciría a defraudar a su electorado actual sin lograr a cambio importantes avances entre el resto de votantes.
Iglesias y Errejón resumieron el debate en una disputa en Twitter: “el día que dejemos de dar miedo a los sinvergüenzas, a los corruptos, a los responsables de la desigualdad, a los que se enriquecen a costa del sufrimiento de la gente, ese día seremos uno más y no tendremos ningún sentido como fuerza política”, dijo Iglesias en un mitin. “Ese no es el reto”, sino ampliar la base social del electorado, respondió Errejón.
La conclusión de las primarias en Madrid será determinante para conocer hacia donde se encamina Podemos, no solo por la discusión estratégica, sino también porque al haber tomado partido claramente por una candidatura, el resultado se leerá como una derrota o una victoria de Iglesias.
Podemos también ha celebrado primarias en Andalucía, con tres candidatas a la Secretaría General, todas ellas diputadas de la formación en el Parlamento andaluz, con la actual líder, Teresa Rodríguez, como clara favorita.
También aquí se reproduce, con variantes, el esquema de la contienda madrileña. Rodríguez, representante de Anticapitalistas, es actualmente la más próxima a Iglesias; a Begoña Gutiérrez se la sitúa en la esfera “errejonista” -el ex secretario de Organización Sergio Pascual está en su lista- y Carmen Lizárraga, crítica con la actual dirección andaluza, trata de representar una “tercera vía”. EFE

 

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Publicado en: Reportajes

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