Podemos: la moción de censura como arma política contra la oposición

En España ha habido hasta ahora dos mociones de censura contra el Gobierno (1980 y 1987), presentadas en ambos casos a sabiendas de que no prosperarían. La tercera, anunciada por Podemos, correrá la misma suerte, pero al contrario que las anteriores no va dirigida solo contra el Ejecutivo sino que también sitúa al PSOE en su punto de mira.
 El líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un pleno del Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Javier Lizón El líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un pleno del Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Javier Lizón

 

Carlos Moral

 

Con su movimiento, Podemos no solo emplaza a los socialistas a posicionarse de nuevo en torno al Gobierno de Mariano Rajoy, un asunto que ha fracturado al PSOE en dos, sino que introduce un condicionante en las elecciones primarias que dirimirán su liderazgo, al convocar una movilización a favor de la moción de censura un día antes de las votaciones socialistas -21 de mayo-.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha planteado la moción como un imperativo ético ante la situación creada por el último caso de corrupción que afecta al PP -operación Lezo-, que se suma a las numerosas actuaciones judiciales que han sacudido a este partido en los últimos años.

Sin embargo, la propuesta ha sido rechazada tanto por Ciudadanos -la considera un “número de circo”- como por el PSOE, que ve en ella “la misma mala fe y falta de rigor” con la que hace un año Pablo Iglesias anunció un gobierno de coalición y terminó votando contra Pedro Sánchez.

Un rechazo que garantiza el fracaso de la moción si finalmente se presenta pero que encaja bien con el mensaje que desea trasladar Podemos de que es la única oposición real al PP y que se inscribe en la batalla por la primacía en la izquierda que libra con el PSOE.

Uno de los debates que afronta el PSOE de cara a las primarias y a su Congreso Federal es si debe escorarse a la izquierda y acercarse a Podemos en busca de acuerdos -en realidad ya los tiene en municipios y autonomías- o seguir su propio camino y alejarse de la formación morada. Pedro Sánchez se perfila como adalid de la primera postura y Susana Díaz de la segunda, con Patxi López cerca del primero.

Sin embargo, los tres coinciden en rechazar la propuesta de moción de censura de Pablo Iglesias, con una unanimidad difícil de encontrar entre ellos en otros asuntos. Para Patxi López es un acto de “política espectáculo” y Díaz considera que Iglesias se comporta como un trilero y que la moción es una “trampa”.

Sánchez, que ha pedido la dimisión de Rajoy por el último caso de corrupción que envuelve al PP y que subraya que este nuevo escándalo demuestra “más que nunca que el no (a su investidura) debió ser no”, recuerda que cuando Iglesias pudo elegir entre un presidente socialista y el líder del PP, “votó” por el segundo.

La moción de censura, como demuestran las dos precedentes, se utiliza en España más para marcar la agenda política que para cambiar al Gobierno. En 1980, un joven Felipe González quiso señalar la debilidad del Gobierno de Adolfo Suárez y, sobre todo, realzar su figura como líder de la oposición y futuro presidente del Gobierno.

Siete años después fue José Antonio Hernández Mancha quien recurrió a la moción de censura como altavoz para su recién estrenado liderazgo en el PP. Hernández Mancha no era diputado, así que la moción le permitió confrontar directamente con el jefe del Ejecutivo,

Felipe González, y presentarse en la arena política, aunque su paso por la dirección popular terminaría siendo efímero.

Lo que sí es una novedad en este caso es que sea la tercera formación en número de diputados la que haga uso de este mecanismo, si bien es cierto que para presentarla hacen falta un 10 por ciento de los escaños del Congreso -35- y, hasta diciembre de 2015, ningún grupo al margen de PP, PSOE y antes UCD había dispuesto de ese número.

Y también es nuevo que la moción de censura haya provocado un rechazo más contundente entre la oposición que en el destinatario de la misma, el presidente del Gobierno y su partido. EFE

 

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Publicado en: Análisis