El voto crítico de IU y Podemos irrumpe con fuerza y daña al bipartidismo

PP y PSOE fueron los partidos más votados en las elecciones europeas pero sus resultados les hacen ser perdedores y cuestionan el modelo bipartidista. Juntos no alcanzan el 50% de los sufragios mientras que el ascenso de Izquierda Unida y la entrada meteórica de Podemos suman dos millones dos cientos mil votos respecto a 2009.
Pablo Iglesias, en el acto de presentación de la formación Podemos el pasado 17 de enero. Podemos ha sido la cuarta fuerza más votada en las elecciPablo Iglesias, en el acto de presentación de la formación Podemos el pasado 17 de enero. Podemos ha sido la cuarta fuerza más votada en las elecciones europeas de 2014. EFE/Archivo/Jairo Vargas

María López 

Las cabeceras de los principales periódicos resumían la jornada electoral con una foto: la celebración de los 5 eurodiputados obtenidos por la novata formación Podemos. Su líder, Pablo Iglesias, ha sido analizado, entrevistado e investigado durante los últimos días dando la impresión de que el cambio ha llegado al sistema político español y que el fin del bipartidismo es una posibilidad real. 

Al margen de las reflexiones y retos a los que se enfrentan el resto de formaciones, con el PSOE viviendo una de sus peores crisis políticas, estas elecciones permiten concluir que el voto a la izquierda del PSOE ha crecido, tal y como ha expresado el parlamentario de Izquierda Unida (IU) Alberto Garzón.

Los seis eurodiputados obtenidos por IU han sido cuestionados porque sólo aventajan a Podemos en un escaño. Aunque desde el partido consideran buenos los resultados, muchos piensan que no han sabido recoger el voto de la indignación ciudadana, que ha recalado en Podemos.

Tal es la fuerza del partido de Pablo Iglesias que adelanta a Izquierda Unida en varias ciudades, entre ellas Madrid. Por otra parte en alianza con IU, que también crece, podría hacerse con 12 municipios en las elecciones locales de 2015. El calendario futuro se presta a especular: donde algunos ven oportunidades, otros consideran absurdo extrapolar estos resultados a otros comicios.

Por el momento, tanto Izquierda Unida como Podemos, además de Equo -que logró un escaño como parte de la coalición Primavera Europea- han expresado su voluntad de confluir para lograr un frente amplio de izquierda que de la batalla en los próximos comicios. Sin embargo, la sola definición deja ver ya las diferencias entre agrupaciones y abre la incógnita de si juntas sumarían más o menos apoyos que por separado.

Un funcionamiento horizontal, la construcción desde abajo, primarias abiertas o el discurso de las mayorías frente a una minoría que expropia derechos: la ‘casta’, son los signos de identidad de Podemos, que alejan a la formación de IU, con la que comparte propuestas.

Izquierda Unida arrastra un aparato anquilosado que no deja despuntar a previsibles líderes como Alberto Garzón ni variar el modo de tomar decisiones. 

Las formas han tenido peso en el voto. Podemos ofrece novedad, financiación popular y transparente, líderes nuevos, un discurso renovado y la ausencia de pasado. Es la ruptura con los partidos herederos de la transición democrática. 

La formación se enfrenta al reto de comprobar si su joven estructura territorial -ha obtenido votos en todo el país- es firme y si presentará nuevos líderes para batallar en las próximas autonómicas y municipales.

Por otra parte, los perdedores de las elecciones, PP y PSOE, y también UPyD, han escogido el ataque como la mejor defensa y han calificado a Podemos de partido antisistema, y lo han comparado con la Venezuela bolivariana e incluso con el populismo de Marine Le Pen.

Lo que parece claro es que Podemos ha irrumpido en el panorama político generando ilusión e incógnitas por igual y ha forzado a rehacer la matemática electoral.

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