Podemos, en busca de la iniciativa perdida

La irrupción de Podemos estuvo caracterizada por su habilidad para marcar la agenda política, ocupar el centro del debate y situar a sus rivales a la defensiva, una iniciativa que cuatro años después sus dirigentes se esfuerzan en recuperar.
Pablo Iglesias (c), junto con Mónica Oltra (D) y Ada Colau (I). EFE/Archivo/Kai Försterling EFE/Kai FörsterlingPablo Iglesias (c), junto con Mónica Oltra (D) y Ada Colau (I). EFE/Archivo/Kai Försterling EFE/Kai Försterling

 

Carlos Moral

 

El conflicto independentista en Cataluña o las discrepancias internas en la organización de los últimos meses, entre otros asuntos, han obligado a Podemos a actuar a la contra y destinar muchos esfuerzos a defenderse, mientras las encuentas reflejaban un lento pero sostenido declive de sus expectativas electorales.

El barómetro del CIS de febrero, sin embargo, apunta un leve repunte de la formación que encabeza Pablo Iglesias, hasta el 19 % en la estimación de voto, apenas medio punto más que en noviembre, pero un dato notablemente más positivo que el de otros sondeos y que le sitúa 2,1 puntos por debajo de su resultado en las elecciones generales de junio de 2016.

Desde entonces, Podemos, alidado con Izquierda Unida (IU) y varias fuerzas regionales de izquierda, ha perdido terreno con su principal competidor, el PSOE, y se aleja de la posibilidad de poder superarle. Sin embargo, mantiene un sólido apoyo entorno al 20 % de los sufragios y contiene el trasvase de votantes hacia los socialistas pese al viraje de estos hacia la izquierda tras la vuelta de Pedro Sánchez a la dirección.

Otro de los datos del CIS remite a una pregunta recurrente desde hace tiempo. ¿El liderazgo de Pablo Iglesias, incontestable dentro del partido, es el mejor para que Podemos vuelva a crecer?

Iglesias, con 2,54 puntos, es el líder peor valorado de los principales partidos y el penúltimo de la lista por la que pregunta el CIS. Con ser muy negativo, ese dato no resulta definitivo: un mes antes de su última victoria electoral Rajoy tenía una nota de 2,89. Sin embargo, Iglesias es tambien el líder peor valorado entre sus propios seguidores, con un 5,49.

En su día la imagen de Iglesias catapultó al partido, hasta el punto de que en las elecciones europeas de 2014 -las primeras a las que concurrió Podemos- la papeleta llevaba una fotagrafía suya; y hace un año revalidó su liderazgo con un apoyo abrumador en la Asamblea Ciudadana del partido.

Pero la valoración de Iglesias entre los electores sigue cayendo y alejándose de sus competidores. Si en enero de 2016, la primera vez que el CIS preguntó por él, superaba con un 3,78 a Pedro Sánchez (3,75) y estaba cerca de Albert Rivera (3,92), ahora su nota de 2,54 está muy lejos del 4,01 del presidente de Ciudadanos y del 3,68 del líder socialista.

Tras la Asamblea Ciudadana de Vistalegre Iglesias desplazó al sector de Íñigo Errejón -más posibilista y partidario de un partido que no se encajonara en la izquierda- y ha construido un partido a su medida, pero ello no ha evitado conflictos con direcciones regionales y encontronazos internos, como el que provocó la aprobación de unos estatutos en julio por parte de la dirección.

Los malos resultados de la candidatura apoyada por Unidos Podemos en las autonómicas catalanas, Catalunya En Comú, conbtribuyeron a reavivar algunas tensiones internas acerca de la postura del partido en el conflicto separatista, ante el que se ha declarado partidario del referéndum acordado y contrario a la independencia y a la aplicación del artíuclo 155 -intervención de Cataluña por el Estado-.

Pendiente de resolver su relación con Izquierda Unida, que reclama más peso en su alianza con Podemos, -“se tiene que hablar de nosotros porque hacemos cosas que sirven para cambiar la vida de la gente y no tanto de nosotros mismos”, responde Iglesias-, Unidos Podemos intenta recuperar la iniciativa y poner sobre la mesa los asuntos sociales y económicos que le impulsaron.

En las últimas semanas ha presentado, de la mano de Ciudadanos, una propuesta para reformar el sistema electoral -con escasas posibilidades de éxito-, y otra para atajar la brecha salarial entre hombres y mujeres a la que PSOE, Ciudadanos y PNV anuncian su apoyo. Además ha iniciado una ruta para “sacar a la calle” el debate sobre el Pacto Educativo que se debate en el Congreso y ha planteado un Plan de Renta Garantizada para los más desfavorecidos. EFE