Plantas medicinales, ayuda eficaz y segura en patologías leves y moderadas

Las plantas han venido siendo utilizadas por el hombre desde los tiempos más remotos, tanto para alimentarse como para curarse. El primer texto escrito sobre plantas medicinales data del año 3000 antes de Cristo.Sus autores, los sumerios, grabaron en tablillas de arcilla los conocimientos recopilados hasta aquella época sobre las propiedades curativas de las plantas.
Concha Navarro, profesora de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta.Concha Navarro, profesora de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta.

Concha Navarro, profesora de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta de INFITO

 

Así es como comienza la historia oficial de la fitoterapia, ciencia que consiste en la utilización de productos de origen vegetal para prevenir, aliviar o curar una enfermedad o problema de salud, teniendo siempre como base el empleo de aquellas plantas medicinales, partes de las mismas o extractos obtenidos a partir de ellas, para las que se haya demostrado su calidad, su seguridad y su eficacia.

Las plantas medicinales de dispensación farmacéutica se han consolidado como una opción terapéutica para prevenir y tratar patologías leves y moderadas, gracias a numerosos estudios que demuestran su eficacia y seguridad en las indicaciones autorizadas, acompañados por la aplicación de importantes innovaciones tecnológicas que garantizan la adecuada extracción y conservación de sus principios activos.

Además, gracias a las investigaciones llevadas a cabo por distintos grupos de trabajo especializados en el cultivo y mejora de las especies vegetales con interés terapéutico, se conocen las plantas medicinales más interesantes dentro de una misma familia botánica, se dispone de los datos que permiten determinar con precisión la época de recolección ideal, así como las condiciones de cultivo más favorables, la mejor región para llevarlo a cabo, el mejor suelo y las condiciones climáticas idóneas.

Y lo más importante, se puede establecer con total precisión la parte más activa de cada una de las plantas. Después, novedosos sistemas han sido puestos en marcha para transformar esta materia prima en una forma de consumo adecuada para el hombre. Todo ello permite alcanzar un objetivo fundamental en fitoterapia: conseguir preparados de plantas medicinales dotados de calidad, seguridad y eficacia.

Por todo ello, se puede afirmar que los preparados fitoterápicos que cumplen con las garantías establecidas por las autoridades sanitarias constituyen una ayuda para los problemas más frecuentes que afectan a la población, muchos de ellos ocasionados por el estrés, la alimentación desequilibrada, mala higiene de vida, etc…

Hoy en día, un importante porcentaje de los medicamentos tienen su origen en las plantas medicinales. Los de origen natural y los obtenidos por síntesis vienen conviviendo desde que, iniciado el siglo XX, irrumpieron en el ámbito terapéutico un gran número de componentes farmacológicamente activos obtenidos a partir de procesos desarrollados estrictamente en el interior de los laboratorios.

Y aunque algunos sectores han tratado de oponer los conceptos de medicamento clásico o químico a los procedentes de plantas medicinales, se puede afirmar que no hay nada más opuesto a la realidad, ya que existe un lugar reservado para cada uno de ellos dentro del marco de la salud.

Gracias a la medicina “clásica” se consiguieron excelentes resultados que salvaron millones de vidas durante casi un siglo. Pero también es cierto que la aparición de efectos secundarios, a veces importantes, condujeron a una llamada a la prudencia y a la búsqueda de opciones.

La principal ventaja de la fitoterapia reside en su propio modo de acción: ejerce un efecto más suave y prolongado en el tiempo y es menos agresivo para el organismo. De forma general, las plantas medicinales tienen la ventaja de tener un amplio margen terapéutico, lo que significa que la dosis eficaz para obtener un determinado efecto está muy lejos de las dosis tóxicas. Por lo tanto, a las dosis recomendadas apenas existen efectos adversos y su consumo racional es seguro.

Pero no olvidemos que en su composición existen principios activos, por lo tanto, es importante contar con suficiente garantías a la hora de consumir plantas medicinales. Debemos utilizar fitopreparados que cumplan con los avales relativos a calidad, seguridad y eficacia, que contengan las dosis necesarias de componentes activos para la obtención del efecto terapéutico deseado y realizar un uso racional de los mismos, siguiendo una pauta de tratamiento adecuada.

Además, no olvidemos que el farmacéutico es el profesional de la salud que más conoce sobre fitoterapia, por lo que la farmacia será el sitio adecuado para buscar las plantas medicinales, dejándonos aconsejar.

Tradicionalmente, las plantas se han consumido en infusión y aunque esta forma sigue manteniendo aceptación, era necesaria una forma de administración que garantizara seguridad y eficacia constantes y medibles. Así es como han surgido diferentes formas farmacéuticas para consumir productos fitoterápicos: cápsulas, comprimidos, jarabes, etc… y, por supuesto, todas las formas de aplicación tópica.

El gran interés suscitado en torno a la fitoterapia no es puntual o efecto de una moda. La actualidad está marcada por la búsqueda de una vida más sana y de calidad. Y así se ha vuelto a los productos de origen natural, pero dotados de actividad farmacológica y que cumplan las premisas establecidas por las autoridades sanitarias.

Debido a la suavidad de su acción y a la menor presencia y severidad de los efectos secundarios, las plantas medicinales ofrecen, además de la posibilidad de actuar en distintos procesos patológicos, beneficios relativos a la forma física, intelectual e incluso estética.

Así se introduce un nuevo concepto: Medicina para la salud: no hace falta estar enfermo para cuidarse con plantas; ahí está la clave, prevenir la enfermedad con la acción suave y con escasos efectos secundarios de las plantas medicinales.

En España, se ha multiplicado el consumo de plantas medicinales en los últimos años, uno de cada tres ciudadanos las consume de manera habitual. Los últimos datos y encuestas revelan que son los trastornos digestivos el motivo más frecuente por el que se recurre a la fitoterapia.

Así, la alcachofa en el caso de las digestiones y el plantago en procesos de estreñimiento, suponen 1 de cada 5 plantas que se dispensan en farmacia (22 %) y son utilizadas por 4 de cada 10 consumidores habituales, lo que supone cerca de 6 millones de españoles.

El insomnio y los trastornos nerviosos en general son el segundo motivo de uso de la fitoterapia. Así lo reconoce uno de cada tres consumidores de plantas. A este grupo pertenece la planta más conocida y utilizada por los españoles, la valeriana.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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