Petróleo en Canarias: ¿oportunidad o amenaza?

La autorización de prospecciones para averiguar si existe petróleo en los fondos marinos canarios ha provocado una intensa controversia entre los que consideran que la explotación del crudo traerá importantes beneficios económicos y aquellos que ven en el crudo una amenaza para el futuro de las islas.
Acto público en Lanzarote convocado por Ecologistas en Acción, WWF, y otros colectivos, para llamar a la movilización ciudadana contra las prospeccActo público en Lanzarote convocado por Ecologistas en Acción, WWF, y otros colectivos, para llamar a la movilización ciudadana contra las prospecciones de hidrocarburos en Canarias. EFE/Archivo/JAVIER FUENTES

Carlos Moral 

Mientras los partidarios están encabezados por el Gobierno español, con el exvicepresidente canario y actual ministro de Industria y energía, José Manuel Soria, incluido, al frente del numeroso grupo de colectivos que se oponen al proyecto se sitúa el Gobierno canario, que ha pedido un referéndum entre la población isleña, rechazado por el Congreso.

La realización de nueve prospecciones frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote fue autorizada inicialmente por el Gobierno de José María Aznar en 2001, aunque el Tribunal Supremo la paralizó tres años después ante la falta de estudios de impacto ambiental.

Sin embargo, en 2012 el Gobierno de Mariano Rajoy concedió nuevos permisos a Repsol para realizar los sondeos, a condición de cumplir el procedimiento de impacto ambiental, y actualmente su comienzo está en espera de la decisión del Supremo sobre los siete recursos presentados en contra de las prospecciones, que se ha dilatado por la “complejidad” del asunto, según el Tribunal.

Para los detractores, los riesgos de accidentes asociados a los sondeos y, en caso de éxito, a la posterior explotación petrolífera, supondrían una amenaza para el turismo, principal motor económico canario, y también para otros sectores esenciales como la pesca e, incluso, la producción de agua potable, que en Canarias procede en un porcentaje importante del agua marina.

Consideran que la única beneficiada de las prospecciones sería una compañía privada, Repsol, y que cualquier vertido podría acabar con un modelo de desarrollo construido durante décadas y que debería enfocarse a las energías limpias.

Los partidarios ven en el petróleo una fuente de creación de puestos de trabajo (el paro en Canarias supera el 30 %), diversificación de la economía canaria y ahorro en la factura energética (se estima que se podría obtener el 10 % del crudo que consume España).

Además, opinan que los sondeos se realizarán a más de 50 kilómetros de la costa, que el riesgo de vertidos existe ya, puesto que Canarias es lugar de paso para las rutas de los petroleros, y citan como ejemplos otras zonas del mundo donde conviven petróleo y turismo.

En cualquier caso, las consecuencias para un territorio insular, como Canarias, de un hipotético accidente son más graves y más difíciles de solucionar que en una zona continental. Otro interrogante en el caso canario es la profundidad a la que se halla el crudo y, dependiendo de ésta, las posibilidades de extraerlo de forma segura.

En definitiva, un complicado debate, en el que junto a las diferentes modelos de desarrollo que se confrontan, también se contraponen jugosos intereses políticos y económicos