Pedro Sánchez se plantea una ejecutiva donde quepan todas las familias socialistas

El congreso extraordinario que celebrarán los socialistas se antoja complicado porque el nuevo secretario general Pedro Sánchez tiene el mandato de conformar una ejecutiva en la que todos los barones regionales se sientan representados, y éstos ya han pedido su cuota.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. EFE/Archivo/Alejandro GarcíaEl secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. EFE/Archivo/Alejandro García

Miguel Garrido

Pedro Sánchez cuenta ya con la negativa de  Eduardo Madina a pertenecer al máximo órgano del PSOE,  mientras el otro rival en la carrera por el liderato, José Antonio Pérez Tapias, sigue dialogando con sus compañeros de la corriente Izquierda Socialista, que también se inclina por rechazar el ofrecimiento.

Sánchez se ve en la obligación de que tanto las personas que han apoyado a Madina como a Izquierda Socialista estén en la ejecutiva federal. Si no lo hace, el nuevo líder arrancará esta singladura con un déficit. Y se repetirán los problemas del congreso de Sevilla de 2012, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba se impuso a Carme Chacón por una veintena de papeletas y la falta de consenso fracturó el partido.

En algunos círculos socialistas ya se apunta que una de las personas que apoyaron a Madina, la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Soraya Rodríguez, tiene los días contados en ese cargo. El grupo más próximo a Sánchez argumenta que el nuevo líder debe configurar su propio equipo y rodearse de personas de su máxima confianza.

Los próximos días serán cruciales para conocer realmente si Sánchez se convierte en un líder de consenso e integra a todas las familias socialistas o se inclina sólo por los más leales, como parece que está haciendo el secretario general del PSOE madrileño, Tomás Gómez, según denuncian los afectados.

Una de las primeras medidas de Pedro Sánchez  no fue bien acogida por los destinatarios. El nuevo secretario general ordenó a  los 14 eurodiputados socialistas votar en contra de la elección del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. El número dos de la candidatura, Ramón Jáuregui, enfatizó que la decisión era al menos controvertida al haber roto el acuerdo del Grupo Socialista Europeo.

El entorno de Sánchez aduce que no sólo se había manifestado en contra durante la campaña a secretario general sino que los socialistas ya habían mostrado su rechazo a la política económica de la derecha europea.

Los críticos con Sánchez se preguntan ahora si el nuevo líder romperá su compromiso de convocar primarias en noviembre para elegir al candidato a la presidencia del Gobierno, aduciendo, como ya se ha manifestado, que el líder, apoyado por la próxima ejecutiva, debe considerar si esa convocatoria es la más adecuada.

Sobre todo después de que los barones regionales se inclinen por aunar esfuerzos para trabajar en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015. Tampoco hay que olvidar que las primarias coincidirían en el tiempo con la anunciada consulta independentista de Cataluña.

Además, algunos dirigentes defienden que en el PSOE jamás ha habido bicefalias, y que si Sánchez es el nuevo secretario general también debe ser el candidato a La Moncloa. Ante esta tesitura, es difícil prever qué capacidad de maniobra tendrá Carme Chacón.

Muchas de estas cuestiones se cerrarán este fin de semana. Porque de la formación de la nueva ejecutiva federal se podrá deducir por dónde respira el secretario general, que el día 28 tendrá su primera entrevista con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

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