Pedro Antonio Sánchez lleva a Murcia al centro de la polémica política

Murcia rara vez ocupa los titulares informativos, pero el presidente de la región, Pedro Antonio Sánchez, se ha convertido en el centro de atención política después de que fuera investigado en un caso de corrupción y Ciudadanos, el partido que le sostiene, haya exigido su renuncia, para la que ha puesto el 27 de marzo como fecha límite.
El presidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez.EFE/ARCHIVOEl presidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez.EFE/ARCHIVO

 

Carlos Moral

 

El caso de Sánchez trasciende los límites regionales porque para Ciudadanos su salida de la presidencia es obligada porque está contemplada en el pacto de investidura que firmó con el PP, el cual establece que los políticos imputados deben dejar el cargo.

Sin embargo, los populares consideran que no se incumple el pacto porque Sánchez no está imputado y precisan que al presidente murciano se le investiga no por delitos de corrupción sino por errores administrativos, por lo que concluyen que solo dimitirá si se produce una “imputación formal” y se le abre juicio oral.

Sánchez compareció el pasado lunes para declarar como investigado en el caso Auditorio por los presuntos delitos de prevaricación, malversación, fraude y falsedad en la construcción del auditorio de Puerto Lumbreras, cuando era el alcalde de la localidad. Además también se le investiga en el sumario de Púnica, otro caso de corrupción.

En su declaración judicial, el presidente murciano aseguró que solo fue el “impulsor político” de las obras del llamado caso Auditorio y que se limitó a aprobar los informes de los técnicos municipales, de los que se fiaba plenamente.

Pedro Antonio Sánchez se convirtió en el presidente autonómico más joven de España tras las elecciones de mayo de 2015, cuando su partido logró la victoria pero se quedó a un escaño de la mayoría absoluta de la que había disfrutado durante veinte años. El PP sumó 22 representantes; el PSOE, 13; Podemos, 6; y Ciudadanos, 4. Fue el apoyo de estos últimos el que le permitió gobernar.

Anteriormente Sánchez había sido director general de Juventud del Gobierno murciano batiendo récords de precocidad, porque llegó al cargo con apenas 20 años.

Tras dos legislaturas como director general, el líder del PP en la región y presidente de la comunidad durante 19 años, Ramón Luis Valcárcel, le designó candidato a la alcaldía de Puerto Lumbreras, hasta entonces bastión socialista.

Sánchez logró dos victorias municipales consecutivas y después entró en el Gobierno de Valcárcel como consejero de Educación y Cultura. En marzo de 2015 fue elegido para encabezar la candidatura del PP a las elecciones autonómicas de Murcia de mayo siguiente.

Su designación se demoró unos meses porque el PSOE de Puerto Lumbreras le había denunciado por supuestas irregularidades en la construcción de su vivienda que la justicia finalmente archivó.

Los resultados de las elecciones, donde se quedó a un escaño de la mayoría absoluta, le obligaron a negociar un acuerdo con Ciudadanos, que le dio su apoyo para acceder a la presidencia.

Sin embargo, la formación naranja advirtió días antes de la sesión de investidura que si el Partido Popular incumplía los compromisos adquiridos en “temas importantes” se barajaría, incluso, una moción de censura. Y en relación con el “caso auditorio”, ya entonces en investigación, subrayó que “Pedro Antonio Sánchez ha firmado un documento en el que dice que si es imputado se tiene que ir”.

“En eso seremos inflexibles”, remarcó el portavoz en Murcia de Ciudadanos, Miguel Sánchez, y veintiún meses después Ciudadanos asegura que Sánchez “no presidirá Murcia estando imputado”. EFE