Paraguay, marcha masiva cuestiona estrategia de Gobierno contra guerrilla

El presidente paraguayo, Horacio Cartes, afronta su fin de mandato sin lograr los éxitos esperados en la lucha contra la guerrilla, tras liderar una estrategia que fue cuestionada en una marcha masiva y considerada histórica, al sumar a familiares de secuestrados y por vez primera a colonos menonitas.
El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, durante una comparecencia pública en Asunción.  EFE/Andrés Cristaldo BenítezEl presidente de Paraguay, Horacio Cartes, durante una comparecencia pública en Asunción. EFE/Andrés Cristaldo Benítez

 

José María Hernández

 

A siete meses de las elecciones generales, hay cinco personas secuestradas en el norte del país, donde es operativa la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). 
Familiares de todos ellos marcharon esta semana por la ciudad de Santa Rosa, en el departamento de San Pedro, junto a miles de personas que respondieron a una convocatoria civil y apoyada por la jerarquía católica local.
La marcha se convirtió en la mayor movilización para exigir la paz en el norte, con la excepcionalidad de que se unieron a la iniciativa los colonos menonitas, el colectivo de origen europeo asentado en esas áreas y dedicado a la explotación agroganadera.
La iniciativa fue un clamor por la libertad del policía Edelio Morínigo, del ganadero Félix Urbieta y de los menonitas Abraham Fher, Bernard Blatz y Franz Hiebert.
Morínigo está secuestrado desde hace tres años y Fher desde hace dos, ambos secuestros reivindicados por el EPP, que solo ofreció una prueba de vida del policía, en 2014.
Por su parte, Urbieta fue secuestrado en octubre del pasado año, se cree que por un grupo escindido del EPP.
Y sigue sin conocerse el paradero de los menonitas Blatz, de 22 años, y Hiebert, de 32, secuestrados entre finales de agosto y principios de septiembre.
A falta de una reivindicación o pedido de rescate, las autoridades se han referido a la situación de ambos como “desaparecidos por privación ilegítima de libertad”.
Así son catalogados también por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), el combinado de policías y militares creado en 2013, al poco de que Cartes llegara al Gobierno, para combatir a esa guerrilla, nacida en 2008.
El segundo factor a destacar de la multitudinaria marcha de Santa Rosa fueron las críticas que vertieron sobre la FTC y el Gobierno algunos de los intervinientes en el acto con el que finalizó el evento, entre ellos familiares de los secuestrados que mostraron su decepción por la falta de resultados.
La voz más contundente fue la del párroco de Santa Rosa, Cristhian Paiva, quien además de instar a la aplicación de políticas de desarrollo social en la zona, como medio de erradicar a la guerrilla, destacó que los secuestros han ido en aumento desde la fundación de la FTC.
Rafael Filizzola, ministro del Interior entre 2008 y 2011, recordó a Efe que Cartes se estrenó como presidente sin ningún secuestro del EPP, ya que el último reivindicado por ese grupo había sido el del empresario Fidel Zavala, liberado en 2009.
El primer secuestro del EPP en la era Cartes fue en abril de 2014, el del joven Arlan Fick, hijo de una familia de colonos brasileños que fue liberado nueves meses después, tras el pago de un rescate.
Durante ese cautiverio fue secuestrado Morínigo, en una escalada criminal que hoy sufren Urbieta, Fher, Blatz y Hiebert.
Un periodo en el que el EPP asesinó a un matrimonio de ganaderos alemanes, después de secuestrarlos en su finca, y en el que mató a ocho militares al explosionar un artefacto al paso de un vehículo de la FTC.
Y en el que además secuestró a otro colono menonita, Franz Wiebe, liberado en febrero de este año, tras nueve meses de privación de libertad.
De acuerdo con Filizzola, esa espiral ejemplifica el fracaso de la FTC a la hora de llevar a cabo la misión para la que fue instituida.
“El problema principal es que este Gobierno descalificó el modelo anterior e improvisó uno nuevo sin tener bien claro que iba a cambiar (..) Hay además una falta de liderazgo del presidente y del ministro del Interior, así como una falta de estrategia, dijo Filizzola.
Con las elecciones encima, el próximo abril, un posible replanteamiento de la hoja de ruta contra el EPP dependerá del Gobierno que salga de esos comicios. 
Mientras, el EPP aparece fortalecido, como lo refleja que sostenga secuestros tan largos como el de Morínigo o el de Fher.
“Ahora el EPP está mejor entrenado y tiene mejores recursos (..) Están más fuertes que en 2013”, acotó Filizzola. EFE 

 

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Publicado en: Análisis