Palestina-Israel: la falta de diálogo genera “vacío político” según analistas

El áspero fin del diálogo entre palestinos e israelíes, huérfano de cualquier atisbo de recuperación a corto plazo, ha creado un "peligroso vacío político" que debe llenarse a la mayor brevedad para evitar un eventual estallido de la violencia, advierten analistas palestinos.
Palestina-Israel: la falta de diálogo genera “vacío político” según analistas

Saud Abu Ramadán/Javier Martín 

De sus declaraciones y de los comentarios a pie de calle se desprende, además, que la muerte lenta y consciente del proceso promovido por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, ha dejado un regusto amargo y una sensación de vulnerabilidad e incertidumbre en la población palestina.

“Nuestra economía es muy dependiente de Israel, ellos controlan los impuestos, la entrada y salida de los territorios, incluso el agua y la energía en muchas partes”, explica a Efe Mahmud Sameh, empresario de la construcción en Ramala. “Si no hay diálogo, gestionarnos es más difícil. La vida de los palestinos se deteriorará y crecerá el malestar”

En la misma línea de pensamiento navega Nabil Amro, diplomático palestino retirado y analista político, para quien no existe otra alternativa que sostener la negociación, aunque sea bajo otro formato, otra denominación.

Menos optimista, George Jaqman, director de la Institución de Estudios Democráticos de Ramala, opina que ambas partes deben moverse rápido y evitar acciones unilaterales ya que si no “la confrontación en el terreno llegará más pronto que tarde” y será dramático contrarrestarla.

“La situación es crucial porque el vacío político no puede durar para siempre. Las dos partes deben moverse para evitar cualquier riesgo que emane de este vacío”, urge.

Una necesidad que a día de hoy se antoja quimérica, pues si algo se desprende del fallido proceso es que la brecha parece haberse ampliado, y que ambas partes se han afirmado aún más en sus extremas posiciones. 

Los palestinos, convencidos de que el viento por fin sopla a su favor, navegan amarrados al apoyo que sienten recibir día a día en las instancias internacionales. Abiertos al principio a discutir cuestiones troncales como el retorno de los refugiados, el derrotero que tomó en el último mes la negociación le ha llevado a endurecer su discurso.

Las conversaciones comenzaron a descarrilar a finales de 2013, cuando Israel puso encima de la mesa la exigencia de que Palestina reconociera la naturaleza judía del Estado de Israel, una condición que en principio no estaba contemplada y que a priori siempre pareció inviable.

La situación empeoró en marzo, cuando Israel incumplió el compromiso de liberar a la cuarta tanda de presos palestinos, condenados antes de los acuerdos de Oslo. Rota la promesa, los palestinos decidieron responder con el incumplimiento de la suya: el presidente Mahmud Abas firmó el acta de adhesión a quince organismos y tratados internacionales, incluida la Convención de Ginebra.

Con los negociadores cada vez más distanciados y EEUU incapaz de acercarlos -Kerry insiste, sin embargo, en no tirar la toalla-, el acuerdo de reconciliación entre el movimiento islamista Hamas y el grupo nacionalista Fatah, concedió al Gobierno israelí la excusa para derribar el castillo de naipes. 

– Accede al contenido completo y obtén más información escribiéndonos a efeanalisis@efe.es