Palestina: diez años después del triunfo de Hamás persiste el cisma político

Transcurridos diez años desde que Hamás ganase las últimas elecciones generales palestinas, el movimiento islámico apenas ha conseguido éxitos y los palestinos tienen mayor división, menos democracia, instituciones deslegitimadas y una pésima situación en Gaza.
Combatientes palestinos de la milicia Ezz Al- Din Al Qassam , el ala militar de Hamas , durante un mitin de Hamas en Ciudad de Gaza (Palestina) el 14 Combatientes palestinos de la milicia Ezz Al- Din Al Qassam , el ala militar de Hamas , durante un mitin de Hamas en Ciudad de Gaza (Palestina) el 14 de diciembre de 2014. EFE/Archivo/MOHAMMED SABER

Saud Abu Ramadán

En 2006 los palestinos sorprendieron al mundo dando la victoria inesperada en los comicios a Hamás, que se presentaba por primera vez a unas elecciones legislativas y lograba hacerse con 74 escaños de los 132 del Consejo Legislativo Palestino, frente a los 43 del eterno partido dirigente Al Fatah, encabezado por Mahmud Abás. 

Sin embargo, mirando atrás, la victoria de aquel 26 de enero no fue más que el inicio del hundimiento político palestino, que continúa hoy y que es patente en la Franja de Gaza, donde gobierna Hamás.

Tras su victoria electoral, comenzaron las luchas entre las milicias de Hamás y Al Fatah, que tuvieron su cúspide el verano de 2007, cuando el movimiento islámico expulsó a las fuerzas leales al presidente palestino y tomó el control del territorio.

El anterior febrero se había firmado el Acuerdo de La Meca, por el que se formaba un Ejecutivo de unidad nacional encabezado por Ismail Haniye, segundo en la línea de mando de Hamás, que apenas logró sobrevivir unos meses.

La violenta toma del enclave costero hizo que Israel lo declarase “entidad hostil”, cerrase los puestos fronterizos e impusiese un férreo bloqueo por el que solo permitía el paso de mercancías de primera necesidad, que continúa hasta hoy en día, aunque aliviado por la presión internacional.

El mundo, encabezado por el Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, Rusia, la ONU y la UE) rechazó, al igual que Israel, los resultados electorales palestinos y se negó a mantener relaciones oficiales con Hamás, que rehúsa condenar el terrorismo y reconocer el estado israelí y cuyo brazo armado es considerado por varios países grupo terrorista.

“El mayor fracaso de Hamás, sin duda, es la división interna con Al Fatah (que gobierna en Cisjordania), que generó una escalada de crisis sucesivas que crecieron día a día”, explica a Efe Talal Oukal, analista político de Gaza para quien “la gran victoria electoral de Hamás se ha convertido en una pesada carga”.

Después de una década, agrega, “vamos hacia más crisis y mayor debilidad política palestina, con una total división interna”.

Hamás y Al Fatah apenas se hablan, han fallado las múltiples iniciativas de reconciliación, varias de ellas impulsadas por terceros países como Egipto o Catar, y también los intentos de formar ejecutivos de unidad nacional que organicen elecciones en Cisjordania y Gaza.

“Se tenían que haber celebrado elecciones en enero de 2010, pero está claro que en medio de la división política no puede hacerse”, sentencia el también analista Hani Habib.

En este período, agrega, la vida en la Franja “se ha hecho muy difícil por la división y el bloqueo, que ha provocado grandes niveles de pobreza, desempleo y dañado enormemente el tejido social”.

Además, el enclave costero palestino ha sufrido tres duras ofensivas israelíes -en 2008, 2012 y 2014- que se han zanjado con miles de muertos y destrucción de infraestructuras y viviendas, difíciles de reparar debido a la prohibición de entrada de materiales de construcción.

Mushir al Masri, diputado y líder destacado de Hamás, considera, sin embargo, que en la última década su movimiento ha logrado grandes éxitos, pese a las dificultades a las que se ha enfrentado.

“El movimiento se quedó solo, afrontando el bloqueo y tres guerras con Israel, y ha luchado contra todos los intentos de chantaje. La bandera de Hamás ha seguido ondeando y sus principios y creencias nunca han cambiado”, defiende.

Sin embargo, el legislador reconoce que la situación actual no es sostenible y asegura que su facción “apoya la celebración de elecciones parlamentarias a través del diálogo y acuerdos de reconciliación”. Abás, afirma, es el único que puede llamar a unos comicios que su movimiento apoyaría y en los que “ganaría de nuevo”.

El analista Oukal, por su parte, cree que, de volver a ganar unas legislativas, la situación internacional continuaría sin reconocer los resultados y aceptar a Hamás como interlocutor.

El diputado de Al Fatah Faisal Abu Shahla afirma que Hamás debe cambiar su dependencia del poder militar para resolver sus problemas con otras facciones y tiene que regresar al diálogo para preparar elecciones presidenciales y parlamentarias.

Según el último estudio del Centro Palestino de Política y Encuestas, del pasado diciembre, si se celebrasen hoy comicios presidenciales, Abás lograría un 51 % de los votos y Haniye un 41 %, pero en unas legislativas, tanto Al Fatah como Hamás están empatados en intención de voto, con el 33 %. EFE