Pactos de gobierno: dos alternativas principales y ninguna clara

Las hipótesis sobre los pactos y sus diferentes variables siguen en el centro de la escena política también en plena campaña electoral, como viene sucediendo desde los comicios del 20 de diciembre pasado.
El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (i), el líder del PSOE, Pedro Sánchez (2i), el presidente de Ciudadanos, Albert RiveEl presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy (i), el líder del PSOE, Pedro Sánchez (2i), el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (2d), y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), tras sus atriles momentos antes de iniciar el único debate a cuatro de la campaña electoral, organizado por la Academia de cara a las elecciones generales del 26J, hoy en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. EFE/Mariscal

Carlos Moral

Si las encuestas están en lo cierto, las opciones más factibles son básicamente dos: una mayoría encabezada por el PP que podría contar con el apoyo de Ciudadanos y que necesitaría al menos la abstención socialista; o una mayoría de izquierdas formada por Unidos Podemos y PSOE que también requeriría algún otro soporte, por ejemplo el del PNV.

De esta forma, y pese a que los sondeos les sitúan en tercera posición, los socialistas tendrían en su mano decidir el color del próximo gobierno, pues sin su concurso ninguna de estas alternativas es viable.

Una decisión con coste político y que el PSOE por ahora no aclara. Los futuros pactos son también un arma en la campaña electoral y los socialistas creen que la mejor opción para evitar fugas de votos es no decantarse aún, pero su reverso está en las dudas que puede suscitar entre algunos de sus votantes no saber a priori qué alianzas favorecerá finalmente su sufragio.

Las últimas manifestaciones del líder socialista, Pedro Sánchez, descartando aupar a La Moncloa tanto al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, como al candidato de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, auguran un futuro tortuoso tras el 26 de junio, aunque el propio Sánchez señaló hace semanas que no habrá terceros comicios.

Además de las cuestiones estratégicas y de cálculo electoral, en los posibles pactos del PSOE resulta determinante un tercer factor: no hay unanimidad entre los dirigentes sobre el camino a tomar, por lo que las decisiones tendrán que ser adoptadas en su momento por el Comité Federal, como ya sucedió tras las elecciones de diciembre.

La situación interna del partido, que se precipitaría a una nueva crisis si los resultados no son buenos, con el más que probable relevo de su secretario general, hace aún más complicado despejar la incógnita sobre la hoja de ruta socialista.

Sin embargo, su posible posición clave en los pactos ofrece algunas ventajas al PSOE: podrían imponer a unos u otros muchas de sus demandas a la vez que, situándose en la oposición, evitarían el desgaste.

Para el PP, de un lado, y Unidos Podemos, de otro, las cosas están mucho más claras. Los populares se aferran a su condición de partido más votado para mantenerse en el Gobierno y para rechazar cualquier fórmula que no les dé la presidencia del Ejecutivo.

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