Otegi regresa a una izquierda radical en recomposición

La puesta en libertad del dirigente independentista abertzale Arnaldo Otegi ha revuelto la política vasca, donde la pacificación y la entrada de nuevas fuerzas han transformado el debate nacionalista y el sistema de partidos.
El dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi durante el acto político de celebración por su excarcelación. EFE/El dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi durante el acto político de celebración por su excarcelación. EFE/

María López 

Otegi fue condenado a seis años y medio de prisión por intentar en 2006 revivir a Batasuna, el que fuese el brazo político de la banda terrorista ETA. Una sentencia polémica porque la izquierda abertzale se había desvinculado ya de la lucha armada y para algunos Otegi ponía la primera piedra hacia el fin de la violencia.

Su libertad -que llega después de cumplir la pena íntegra- pone patas arriba a la coalición EH-Bildu, que trata de transformarse tras sus malos resultados electorales. Otegi, secretario general de Sortu (uno de los partidos de la coalición), quiere postularse como lehendakari en los próximos comicios.

El capital político de Otegi dentro de la izquierda radical vasca es indudable y creció con su encarcelamiento -su entorno le consideró un preso político y uno de los artífices de la paz en Euskadi- pero no es seguro que legalmente pueda ser candidato.

En todo caso, lo más relevante es que el sistema de partidos vasco, como el nacional, ha variado en estos seis años y medio. El abandono definitivo de las armas por parte de ETA, el 20 de octubre de 2011, la crisis económica y la irrupción de Podemos son los hitos que han marcado la política en Euskadi.

Todos ellos afectan a la izquierda abertzale y a su líder, Arnaldo Otegi.

El cese de la violencia de ETA -que para completarse depende de la disolución de la banda- y la crisis económica auparon al poder (local) a EH-Bildu, que se puso al frente de múltiples municipios, robándole poder a los nacionalistas conservadores del PNV. Cuatro años después el ascenso se desinfló.

Podemos adelantó a EH-Bildu tanto en los comicios locales de mayo de 2015 como en las elecciones generales del 20 de diciembre priorizando el eje social sobre el nacional, donde apostaba por la pluranacionalidad y referéndum, una vía, la de la consulta, que también defiende EH-Bildu, que acusó el desgaste por su gestión.

Los de Iglesias fueron primera fuerza en votos en País Vasco, aunque, según un sondeo del Gobierno vasco, no reeditarían su victoria de cara a las elecciones autonómicas que se celebrarán en otoño de este año, donde el PNV quedaría en primer lugar (24) con Podemos (18) segundo a costa de EH-Bildu, que pasaría de 21 a 15 representantes.

Hasta la irrupción de Podemos, el espacio a la izquierda de la socialdemocracia sólo había tenido un actor: la izquierda abertzale, que ahora compite con un partido sin pasado ni vinculaciones a la violencia y lo hace en un momento de crisis económica.

Otegi rechaza la reforma constitucional que propone Podemos. El pasado sábado, en un acto que le homenajeaba, el dirigente abertzale lanzó un mensaje a la “nueva izquierda popular”: la democratización no es posible en España, sólo lo es desde un Estado propio, y les pidió colaboración.

Otegi busca a llevar su electorado potencial a un dilema: proyecto social y económico de izquierda versus independencia. Para Otegi sólo se puede aspirar a un horizonte de transformación desde la separación entre Euskadi y España.

El argumento es análogo al que mantiene la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) en Cataluña, no así el contexto, pues en Cataluña no ha existido terrorismo y EH-Bildu sigue inmersa en las contradicciones de un proceso de paz inconcluso.

Así, algunos analistas señalan que la dialéctica de Otegi retrotrae a un pasado de conflicto y que encuentra dificultades entre los votantes más jóvenes.

Su vuelta (y su posible inhabilitación) promete devolver protagonismo a la política vasca, que tiene en la disolución de ETA y la reformulación de la política penitenciaria sus principales retos, paralizados por la falta de entendimiento entre el gobierno de Euskadi y el Ejecutivo nacional liderado por el PP. EFE

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Publicado en: Análisis