ONU verifica sobre el terreno el desarrollo de “nuevos pueblos” de las FARC

El jefe de la Misión de la ONU en Colombia, Jean Arnault, ha visitado una de las nuevas poblaciones de los exguerrilleros de las FARC en Agua Bonita, en el departamento del Caquetá, para comprobar sobre el terreno el desarrollo de estos territorios.
Cientos de indígenas en representación de distintas regiones de Colombia marchaban en marzo de 2013 en Medellín, para respaldar el proceso de paz eCientos de indígenas en representación de distintas regiones de Colombia marchaban en marzo de 2013 en Medellín, para respaldar el proceso de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC y pedir ser incluidos en el mismo. EFE/Archivo/LUIS EDUARDO NORIEGA

 

Agua Bonita fue una de las 26 zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) donde a comienzos de año se concentraron los guerrilleros para hacer su tránsito a la vida civil, y una vez cumplido ese ciclo se convirtieron temporalmente en Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR).
Este nuevo caserío se encuentra situado en el municipio de La Montañita, a 35 kilómetros de Florencia, capital del Caquetá, y en él viven entre 200 y 250 miembros de las FARC.
Arnault visitó el lugar en compañía del exguerrillero Pastor Alape, integrante de la dirección nacional del recién creado partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), y del director de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, Joshua Mitrotti, para conocer los proyectos económicos y de educación que se llevan a cabo en este nuevo pueblo.
La urbanización tiene alrededor de 60 casas, en cada una de las cuales habitan entre cuatro y cinco personas, con dormitorios individuales, baño común y porche compartido.
El principal proyecto económico de este asentamiento es el cultivo de piña, que cuenta inicialmente con unas 20.000 plantas, por valor de 15 millones de pesos (unos 5.000 dólares), obtenidos de un fondo común establecido con aportaciones voluntarias de cerca de 150 exguerrilleros, según la FARC.
Además, se ocupan de otras iniciativas como el cultivo de yuca y plátano, una zapatería, una ebanistería y, en desarrollo, una factoría piscícola.
También cuenta el asentamiento con una panadería, una tienda y una biblioteca recién inaugurada.
Para Arnault, el desarrollo del ETCR de Agua Bonita invita al optimismo y es un ejemplo “para que los combatientes recobren la confianza en un proyecto de vida en el marco de la legalidad”.
Esta comunidad “está mostrando a Colombia que tenemos un compromiso de paz y lo estamos haciendo con nuestros propios esfuerzos”, manifestó por su parte Alape.
“Aquí hay un colectivo de hombres y mujeres con una determinación concreta: construir paz, desde actos sencillos como producir alimentos”, añadió.
Desde mediados de agosto, los desmovilizados han contado con la colaboración de vecinos de la zona, apoyo técnico de expertos y el trabajo de formación del SENA (escuela de artes y oficios).
Como el ETCR de Agua Bonita, hay otros 25 asentamientos por toda Colombia aunque en alguno de ellos, como el del Gallo, en el departamento de Córdoba, muchos excombatientes han abandonado la zona.
Mitrotti dijo a Efe que los exguerrilleros no tienen la obligación de permanecer en estas zonas, de las que aseguró que “no son guetos”, y añadió que la gente está en ellas libremente.
“Arrancamos con, más o menos, 350 personas y ahora hay entre 200 y 250; el número va variando. Un día entran diez, otro salen cinco, depende de las actividades, de lo que ellos vayan haciendo, no tienen que permanecer acá”, aseveró.
Para Arnault, el fenómeno del abandono por parte de excombatientes de algunas zonas no es un problema estructural “pero sí es real”.
Según el responsable de Naciones Unidas, este desánimo en antiguos miembros de la guerrilla se debe a dos factores: “la reincorporación, que no estaba aterrizada en el momento de la firma (de la paz), y las dificultades logísticas que acompañaron al proceso de dejación de armas”.
Tanto la ONU como las FARC animaron al Estado colombiano y a la sociedad productiva para que participasen en el desarrollo de estos nuevos núcleos de convivencia y paz que nacieron tras la entrega de las armas de esa guerrilla ahora desmovilizada. EFE

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