ALEMANIA EEUU

Obama, en la Puerta de Brandeburgo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, será el cuarto presidente estadounidense en dirigirse a los berlineses.
La Puerta de Brandeburgo, en Berlín. EFE/M.H. de León
La Puerta de Brandeburgo, en Berlín. EFE/M.H. de León

 

Obama, siendo aspirante a la presidencia de su país, el 24 de julio de 2008 dio un discurso ante 200.000 berlineses en la Columna de la Victoria, tras las reticencias de la canciller Angela Merkel a que se dirigiera desde la Puerta de Brandeburgo.

En 1963 John F. Kennedy hizo vibrar a 300.000 berlineses en su alocución, cuando  pronunció su inolvidable “Ich bin ein Berliner” (“Yo también soy berlinés).

Dos décadas después, en 1987, el presidente Ronald Reagan exclamó cerca de la puerta de Brandeburgo: “Señor Gorbachov, abra esta puerta. Señor Gorbachov, eche abajo este muro”.

Bill Clinton fue el orador ante 40.000 personas en la Puerta de Brandeburgo, en 1994, y cerró su alocución con la frase en alemán “Berlin ist frei” (“Berlín es libre”).

La Puerta de Brandeburgo fue construida entre 1788 y 1791 por el arquitecto Carl Gotthard Langhans, por encargo del rey prusiano Federico Guillermo II, inspirada la entrada o Propíleo de la Acrópolis de Atenas.

En su origen, formó parte de un poderoso muro construido en 1732 para evitar las deserciones de soldados.

El monumento, de estilo neoclásico, se concibió como la más grande de las dieciocho puertas de la muralla que rodeaba Berlín en el siglo XVIII y se ubicó al principio del camino que se dirigía a la ciudad de Brandeburgo.

Dos años después de su construcción, que mide 26 metros de alto, 65 metros de ancho y 11 metros de largo, el escultor Johann Gottfried Schadow realizó la emblemática cuadriga que la corona conducida por la diosa alada de la victoria, Niké.

Es la única de la muralla que sobrevivió y se ubica al final de la avenida Unter den Linden (Bajo los silos), el amplio paseo que desembocaba directamente en el palacio de los reyes prusianos, hasta la destrucción del castillo.

Después de que se retirara la muralla que rodeaba la ciudad, entre 1867 y 1868, el discípulo del arquitecto Friedrich Schinkel, Johann Heinrich Strack, colocó a ambos lados de la puerta los dos pórticos menores.

Ya en el siglo XIX, Napoleón Bonaparte marchó triunfalmente hasta Berlín en 1808 y se llevó la cuadriga a París como trofeo de guerra y retornó a Berlín tras la derrota de las tropas napoleónicas en Waterloo, en 1815.

La plaza frente a la que se alza la estructura fue bautizada como Pariser Platz.

En 1933, los nazis marcharon a través de la puerta de Brandeburgo en un desfile con antorchas para conmemorar simbólicamente su llegada al poder. Fue escenario de actos de exaltación de la ideología nazi.

Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), tanto la puerta como la cuadriga resultaron gravemente dañados por la contienda e incluso los soldados nazis dispararon un cañón contra la propia puerta, después de que las tropas soviéticas izaran uno de sus estandartes rojos sobre ella.

Occidentales y comunistas colaboraron en su reconstrucción, que fue terminada el 14 de diciembre de 1957. Con el levantamiento del muro fronterizo entre Berlín del este y del oeste, el 13 de agosto de 1961 la estructura pasó a formar parte del área restringida de la Alemania Oriental.

El monumento se convirtió en un símbolo internacional de la división de la ciudad y del mundo en dos bloques, las potencias del pacto de Varsovia y las del Atlántico Norte, hasta la caída del muro en 1989, cuando paso a ser el emblema de la unificación de Alemania y del continente europeo.

Fue abierta al público el 22 de diciembre de 1989 en un acto encabezado por los jefes de ambos Gobiernos, Helmut Kohl (RFA) y Hans Modrow (RDA).

El lugar congrega a millones de berlineses en la fiesta de Nochevieja y ha albergado multitudinarios conciertos, como el de Mike Oldfield, los del director Daniel Barenboim al frente de la Staatskapelle de Berlín o el grupo irlandés U2.

EFE/DOC

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