Obama llega a Cuba para apuntalar una reconciliación histórica

El presidente Barack Obama aterrizó ayer en La Habana para una visita histórica, la del primer mandatario estadounidense que pisa tierra cubana en 88 años y que busca apuntalar el deshielo iniciado hace quince meses por Cuba y Estados Unidos, dos países vecinos que fueron enemigos durante medio siglo.
Una mujer se asoma a un balcón en La Habana (Cuba), junto a una bandera de Estados Unidos. EFE/Archivo/Alejandro ErnestoUna mujer se asoma a un balcón en La Habana (Cuba), junto a una bandera de Estados Unidos. EFE/Archivo/Alejandro Ernesto

Nada más llegar, Obama saludó a los cubanos con un mensaje en su cuenta oficial de Twitter, en el que se lee en español “¿Que bolá Cuba?“, una expresión habitual en el lenguaje coloquial de la isla, a la que añadió, ya en inglés: “Emocionado de estar aquí, con muchas ganas de reunirme y escuchar directamente al pueblo cubano”.

Obama es el primer presidente estadounidense en activo que pisa Cuba desde 1928, cuando el republicano Calvin Coolidge asistió en La Habana a una cumbre regional, y el único que hasta ahora lo ha hecho desde el triunfo de la revolución castrista en 1959, fecha que abrió el largo diferendo entre La Habana y Washington.

Quince meses después de anunciar del restablecimiento de relaciones con Cuba y pasados ocho desde la reapertura de embajadas, Obama llega a una isla que sigue siendo comunista, aunque en proceso de “actualización” económica y social, y donde EE.UU. ha dejado de ser el “enemigo” para convertirse en un vecino con el que se ha abierto una nueva etapa.

Aunque Obama y el presidente Raúl Castro ya se han visto antes en tres ocasiones, hoy lunes los verán juntos en Cuba, en concreto en el Palacio de la Revolución, ubicado en la emblemática plaza presidida por el monumento al prócer independentista José Martí y la icónica efigie del Che Guevara, escenario de innumerables y largos discursos de Fidel Castro fustigando al imperialismo yanqui.

Uno de los platos fuertes de la visita será la conferencia que Obama pronunciará el martes, día en que acabará su visita, en el Gran Teatro de La Habana dirigida al pueblo cubano y que será retransmitida en vivo por la televisión estatal de la isla.

La visita de Obama será un acontecimiento trascendental y cargado de simbolismo para sellar una nueva etapa de relaciones que los cubanos valoran en general positivamente, ansiosos de que se traduzca en mejoras en su difícil vida cotidiana y entre expectantes y escépticos sobre lo que pasará con el embargo económico, o el “bloqueo”, que ha condicionado la vida de varias generaciones.

La disidencia interna de la isla, algunos de cuyos representantes se reunirán con Obama el martes, recibe la visita con división de opiniones ante los efectos de la nueva política de EE.UU. hacia Cuba y entre denuncias de un aumento de la represión y detenciones por motivos políticos en los últimos días. EFE