El número 71.198, premiado con el Gordo del Sorteo de Navidad

El número 71.198 ha sido agraciado con el Gordo de Navidad, dotado con cuatro millones de euros por serie (400.000 euros por décimo), en el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad celebrado hoy en el Teatro Real de Madrid. 
La Administración de lotería ' Doña Manolita' en la calle del Carmen en Madrid, celebran haber vendido el número 71.198 que ha sido agraciado con La Administración de lotería " Doña Manolita" en la calle del Carmen en Madrid, celebran haber vendido el número 71.198 que ha sido agraciado con el Gordo de Navidad. EFE/Javier Lizón

 

El número ha sido vendido en Vilalba (Lugo), Málaga, Jaca (Huesca), Baeza (Jaén), Sort (Lleida), Madrid, Torrejón de Ardoz (Madrid), Santander, Cádiz, San Bartolomé (Las Palmas), Murcia, San Pedro del Pinatar (Murcia), Granadilla de Abona (Santa Cruz de Tenerife), Benetússer (Valencia).
El premio se ha dado a conocer a las 11.55 horas, en la sexta tabla, y ha sido cantado por Yossueff Salhi y Noelia Katiuska.

En la pasada edición, en diciembre de 2016, el número 66.513 fue el agraciado  con el Gordo de Navidad, y el año anterior, fue el 79140. 

Los orígenes de la lotería se remontan a la Roma antigua cuando en las fiestas llamadas Saturnales, era costumbre llevar a cabo rifas en las que los Césares otorgaban regalos, contratos o cargos por medio de la suerte. Esta costumbre alcanzó su máximo apogeo en los mandatos de Nerón y Domiciano quienes popularizaron el juego entre las más dispares clases sociales.

En España, en 1276, Alfonso X el Sabio promulgó su “Ordenamiento de las tafurerias” para reglamentar los juegos de azar en los que se cometían todo tipo de fraudes. En esta época los tramposos modificaban la suerte con una variada picaresca. A pesar de tal Ordenamiento, las quejas de inocentes engañados continuaron y se procedió al cierre de los garitos y las casas públicas de juego pocos años después.

En pleno S. XV las repúblicas genovesas y veneciana implantaron el sistema de loterías para recaudar caudales al gobierno, y por este medio se entregaron premios no solo en metálico sino en honores y cargos importantes.

La Italia Renacentista dio auge a la lotería e incluso la exportó a Francia donde se institucionalizó y ya en el S. XVII pasó a ser regulada por el Estado y pronto otros países europeos hicieron lo mismo.

El 30 de septiembre de 1763 Carlos III firma un decreto por el que se acepta oficialmente la lotería con el fin de llenar las arcas del reino. El decreto reseña que se constituía la Real Hacienda como hipoteca para el pago de premios y después de repartidos estos premios si existiera alguna ganancia, se pondría en la tesorería general para beneficio de hospitales y hospicios.

El Marques de Esquilache fue el encargado de llevar a cabo las labores necesarias para implantar este juego en nuestro país. Así, en 1763 mandó llamar al director del juego de “Loto” de la ciudad de Nápoles”, José Peya, que se encargó de establecer las bases para el desarrollo de la lotería en la Villa y Corte. EFE-doc

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