Marruecos, el nuevo gobierno ¿cederá al rey mas ministerios “de soberanía”?

El jefe de gobierno recién designado en Marruecos, el islamista Abdelilah Benkirán, comienza ya las negociaciones para formar un segundo gobierno con varias opciones abiertas, y con la posibilidad de que ceda incluso más poder al rey Mohamed VI a través de los "ministerios de soberanía".
El presidente del Gobierno marroquí, Abdelilah Benkirán. EFE/Archivo/ZACARIAS GARCIAEl presidente del Gobierno marroquí, Abdelilah Benkirán. EFE/Archivo/ZACARIAS GARCIA

 

Javier Otazu

 

Hay en Marruecos varios ministros que son nombrados por el rey y que se considera que están por encima de los partidos; son de hecho los que gestionan los temas más trascendentales: política exterior, interior y seguridad, defensa y religión.
Benkirán formó en enero de 2012 un gobierno sostenido por cuatro partidos que tuvieron que repartirse 30 ministerios; en 2013 el partido Istiqlal salió del gobierno, fue sustituido por otro y hubo que aumentar hasta 38 las carteras para contentar a todos.
En estos cinco años, Benkirán nombró a ministros “de partido” al frente de Exteriores y de Interior, pero era un secreto a voces que eran ministros para la galería y que la diplomacia y la seguridad eran manejadas por funcionarios de alto nivel, teóricamente por debajo del ministro pero que tenían el verdadero poder y departían directamente con el Palacio.
Según los observadores, en esta segunda legislatura las cosas van a quedar claras y ya no habrá “figurantes” de los partidos al frente de ministerios sensibles, pero además habrá otros ministerios a los que Benkirán tendrá que renunciar, concretamente los de Finanzas, Agricultura y Educación.
El ministerio de Economía y Finanzas es el ministerio económico más importante, el que elabora los presupuestos; el de Agricultura, regula un sector considerado de crucial importancia para Marruecos, y el de Educación pilota un sector en permanente crisis sometido además a interminables polémicas por el idioma (árabe, francés o bereber) o por los contenidos religiosos.
Teóricamente, el rey quiere asegurarse perfiles tecnócratas para todos estos ministerios, que ejecuten las políticas por él diseñadas y a los que el gobierno no hará sino acompañar.
El propio Benkirán parece tenerlo muy claro, y en una entrevista con Efe declaraba recientemente: “En Marruecos hay una autoridad suprema que es la de Su Majestad y otra que viene después, subalterna, que es el presidente del Gobierno. Los grandes ejes y las estrategias las decide él, yo estoy ahí para apoyarlas y hacer el resto del trabajo”.
Pero no siempre ha sido así: los enfados de Benkirán con los ministros de Agricultura, de Educación y de Finanzas han sido sonados en la anterior legislatura en momentos en que quedaba claro que no se sometían a su autoridad y que mostraron de forma un tanto humillante el reducido margen de maniobra dado a Benkirán.
La Constitución aprobada en 2011 en plena primavera árabe propiciaba en teoría un reparto más equilibrado de poder, pero la realidad es que la monarquía de Mohamed VI sigue acaparando el grueso de poderes, que no solo no disminuyen, sino que parecen ir a más.
Porque a las “carteras de soberanía” hay que añadir la multitud de “oficinas”, “consejos”, “agencias” y organismos varios que también quedan fuera del gobierno y cuyos jefes son nombrados ante el monarca.
Algunas gestionan ámbitos tan sensibles como la comunicación (la televisión, la radio y la agencia de prensa nacional), las energías renovables (el sector económico con mayor potencial de crecimiento en Marruecos) o los fosfatos (producto estrella de la exportación marroquí).
Vistas así las cosas, no tiene tanta importancia si Benkirán se apoya en unos u otros partidos para formar la nueva mayoría, ya que el fiel del péndulo no cambiará y la balanza mantendrá el mismo equilibrio, tal vez incluso más escorada hacia el rey. EFE

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Publicado en: Análisis