Noriega, hombre fuerte de Panamá, fue halcón de la CIA

Manuel Antonio Noriega, falleció el 29 de mayo en un hospital panameño a los 83 años, fue el hombre de la CIA en Panamá y un hábil socio de los narcotraficantes colombianos en los años 80, un vínculo que a la postre abonó la invasión estadounidense que lo arrancó del poder.
General Noriega. Efe/ArchivoGeneral Noriega. Efe/Archivo

 

Noriega, militar y “hombre fuerte” de Panamá entre 1983 y 1989, nació en Ciudad de Panamá, el 11 de febrero de 1935 (aunque también aparecen como año de nacimiento 1934, 1938 y 1940).

Se crió en el seno de una familia humilde y gracias a una beca inició su formación militar en Perú, donde alcanzó el grado de subteniente. En 1962 se alistó en la Guardia Nacional como teniente. Su carrera fue brillante, realizó cursos de guerra psicológica, de operaciones antiguerrilla, de lucha contra el narcotráfico, etc.

Noriega, en 1968 apoyó el golpe militar que llevó al poder al general Omar Torrijos y en 1970, en agradecimiento a su colaboración para sofocar una conspiración contra Torrijos, fue nombrado jefe del servicio de inteligencia: el G-2.

Cuando Omar Torrijos falleció en accidente de avión en julio de 1981, se disputó el poder junto al general Rubén Paredes, jefe de la Guardia Nacional. En 1983, creyendo que iba a contar con el apoyo de la cúpula militar e instigado por Estados Unidos, Paredes pidió la baja en el Ejército para presentarse como candidato a la Presidencia de la República.

Noriega alcanzó el generalato en agosto de 1983 y el día 12 de ese mismo mes fue nombrado comandante jefe de la Guardia Nacional, en sustitución de Paredes.

Tras la victoria fraudulenta en mayo de 1984 del oficialista Nicolás Ardito Barletta, Noriega transformó la Guardia Nacional en las Fuerzas de Defensa Panameña y puso bajo su control casi la totalidad de los organismos del Estado.

En septiembre de 1985 fue acusado de ser el responsable directo del asesinato de Hugo Spadafora, uno de los principales críticos de la actuación del Ejército en Panamá, y consiguió la renuncia del presidente Barletta y su sustitución por el vicepresidente Eric Arturo Delvalle.

Dos años después, el coronel Díaz Herrera, el segundo en la jerarquía militar, le acusó en los medios de estar implicado en el asesinato del dirigente opositor Hugo Spadafora (1985), de complicidad en la muerte de Omar Torrijos y de participar en el fraude electoral de 1984. Sus denuncias le costaron el cese.

Después de que 1986 el senador norteamericano Jesse Helms le relacionara con la muerte de Torrijos y “The New York Times” le acusara del fraude electoral de 1984, en junio de 1987 el Senado norteamericano aprobó una resolución que solicitaba su dimisión hasta que se aclararan sus anteriores actividades.

A comienzos de 1988 se redoblaron desde EEUU las acusaciones en su contra y las presiones para que dejara el poder en la sombra. El 25 de febrero el presidente Delvalle anunció su destitución y al día siguiente los militares y la Asamblea dio un golpe de Estado contra el presidente, que fue sustituido por Manuel Solís.

Tras unas elecciones en mayo de 1989 en la que dos candidatos se atribuyeron el triunfo, se anularon los comicios y en agosto fue nombrado presidente Francisco Rodríguez, lo que supuso la continuidad de un régimen tutelado por los militares. Sin embargo, 20 de diciembre las tropas estadounidenses invadieron Panamá con el objetivo de detenerlo y “restablecer la democracia”. Se refugió en la Nunciatura Apóstolica de Ciudad de Panamá y el 3 de enero de 1990 se entregó a las tropas norteamericanas que lo trasladaron a una prisión de Miami.

En septiembre de 1991 se inició el juicio y el 10 de julio de 1992 fue condenado a 40 años de prisión.

Panamá solicitó su extradición para cumplir varias condenas que le habían sido impuestas en su ausencia. Además, en abril de 2004 Francia solicitó su entrega por la condena en 1999 a 10 años de prisión por lavado de dinero del narcotráfico.

Fue entregado a Francia en abril de 2010, y fue condenado en julio a 7 años de prisión y el pago de 1 millón de euros al Estado panameño, por blanqueo de dinero del narcotráfico.

Durante su estancia en Francia, Panamá pidió su extradición y el 11 de diciembre de 2011 llegó extraditado a su país y fue recluido en el penal “El Renacer”.

El 24 de junio de 2015, desde prisión, pidió perdón todos los “humillados” o “perjudicados por sus acciones como comandante, en su nombre y en el de sus superiores y subalternos”.

En enero de 2017 se le concedió el régimen domiciliario, hasta el 7 de marzo, cuando fue sometido a una intervención quirúrgica por un tumor cerebral. EFE-doc

 

 

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