Mundial de Brasil: euforia, prudencia y optimismo acompañan a los favoritos

La euforia contenida en el entorno de Argentina y las expectativas y exigencia que acompañan a Brasil frenan el exceso de confianza de la actual campeona, España, o el potencial alemán.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter junto a la presidenta de Brasil Dilma Rousseff en la apertura del sorteo de grupos de la fase de clasificaciEl presidente de la FIFA, Joseph Blatter junto a la presidenta de Brasil Dilma Rousseff en la apertura del sorteo de grupos de la fase de clasificación para el Mundial de fútbol Brasil 2014 en Río de Janeiro (Brasil). EFE/Antonio Lacerda

Santiago Aparicio 

Brasil 2014 contempla su futuro entre cábalas y entusiasmo entre los participantes, que advierten a las potencias clásicas como grandes candidatos, una vez más, a pujar por la copa. Brasil, escenario del fútbol por antonomasia, pentacampeón y anfitrión en ejercicio, pretende asumir la presión con naturalidad. Es el rival a batir.

Sus jugadores miran de frente a las enormes expectativas de su ‘torcida’, que no contemplan otra situación que la de recuperar la corona. Brasil pretende prolongar al Mundial la autoridad que desplegó en la Copa Confederaciones. Liderados por Neymar, que es el aliento que presenta el bloque de Luiz Felipe Scolari.

En una situación similar, con parecida responsabilidad está Argentina. La condición de mejor jugador del mundo de Leo Messi estimula al combinado celeste, que se aferra a ‘La Pulga’ para alimentar sus sueños de campeón. Solventados los malos momentos generados por la decisión de Alejandro Sabella de descartar al centrocampista Ever Banega, Argentina se centra en el Mundial, metido en su papel de favorito.

Todo este ruido alivia a España. El conjunto de Vicente del Bosque toma forma. El olfato de David Villa y la aportación de jugadores como Diego Costa, que auxilian el talento de los clásicos, anima el panorama español.

La prudencia de su preparador ha calado entre el plantel, que se asoma a Brasil 2014 como vigente campeona pero sin estridencias, centrado en su estreno mañana ante Holanda en una reedición de la final de hace cuatro años, en Sudáfrica, que coronó a España por primera vez.

Nunca un equipo europeo ha ganado en América un Mundial. Es un reto para la ‘Roja’ y también para Alemania, Inglaterra o Italia, antiguas campeonas que viven de manera diferente sus primeros días en Brasil.

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