Mujica, de exguerrillero que llegó a presidente a inesperado líder regional

Más famoso inicialmente por su pasado guerrillero que por su singular forma de vivir y pensar, el presidente uruguayo, José Mujica, se ha convertido en un líder en Latinoamérica gracias a la exitosa imagen internacional que ha construido y a su intento de mediar en el conflicto colombiano.
El presidente de Uruguay, José Mujica, durante una entrevista con Efe en su domicilio el 16 de mayo de 2013.  EFE/Archivo/Iván FrancoEl presidente de Uruguay, José Mujica, durante una entrevista con Efe en su domicilio el 16 de mayo de 2013. EFE/Archivo/Iván Franco

Raúl Cortés 

Sin ir más lejos, la pasada semana el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva le sugirió durante una visita a Montevideo ponerse al frente de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) cuando culmine su mandato en 2015, según informó el diario oficialista uruguayo La República.

Su  tono campechano de viejo sabio es quizás uno de los rasgos que más rédito ha dado al mandatario en sus cuatro años de gestión y el que le ha permitido diferenciarse de sus homólogos latinoamericanos y del mundo. “Es un personaje genuino, entrañable, que genera simpatía natural”, afirmó  a Efe Ignacio Hernáiz, director de la oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) para el Mercosur.

Su “sencillez” y “recorrido personal” -estuvo catorce años preso por su lucha guerrillera, la mayoría durante la dictadura (1973-1985)- lo ponen “en un lugar de mayor visibilidad” que a otros mandatarios de la izquierda suramericana, como Cristina Fernández, Dilma Rousseff o Evo Morales, agregó.

Su plan de despenalización de la producción y venta de marihuana, sumada a la legalización del aborto y del matrimonio homosexual, aprobadas también durante su mandato, fue una de las razones esgrimidas por la revista británica The Economist para nombrar a Uruguay en diciembre pasado “país del año”. 

La revista valoró asimismo “la franqueza inusual (que tiene Mujica) para ser un político” y el hecho de que “vive en una casa de campo modesta, va a trabajar conduciendo su vehículo, un Volkswagen ‘Escarabajo’, y vuela en clase económica”.Tanto o más importante que esos atributos es la habilidad del exguerrillero para hacerlos visibles. 

La imagen de Mujica, que un día se presenta a una rueda de prensa con los pantalones arremangados y sandalias, y otro aparece en una pueblo comiendo en la terraza de un bar cualquiera con su mujer, responde mucho más a un “caudillo que a un izquierdista”, en opinión del analista Juan Francisco Faig.

En cualquier caso no deja de llamar la atención que la revista Foreign Policy (FP), con sede en Washington, situara a Mujica en diciembre pasado junto al mexicano Enrique Peña Nieto y al colombiano Juan Manuel Santos en una lista de los “pensadores globales” más importantes de 2013. 

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