Los líderes de Ciudadanos, Albert Rivera (i); PSOE, Pedro Sánchez (c); y Podemos, Pablo Iglesias (d), antes de un debate en Madrid, organizado por ELos líderes de Ciudadanos, Albert Rivera (i); PSOE, Pedro Sánchez (c); y Podemos, Pablo Iglesias (d), antes de un debate en Madrid, organizado por El País, en noviembre. EFE/Archivo/JuanJo Martín

Carlos Moral

Ciudadanos, Podemos y socialistas se reunieron este 7 de abril por primera vez de forma conjunta para explorar la formación de un nuevo Gobierno en España, pero los dos primeros mantienen posiciones “distantes”, según el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas.

El portavoz del PSOE en el Congreso y representante en la negociadora, Antonio Hernando, ha reconocido que sigue viendo “muy difícil pero posible” ese acuerdo.

“Estamos trabajando por la vía del 199, creemos que es la única oportunidad y la mejor en estos momentos”, rememoró Hernando, que afirmó además que “se ha descartado” siempre la vía “del 130 y la del 161”.

El vicesecretario general de Ciudadanos aseguró, por su parte, que el acuerdo sigue “vigente” pero con las propuestas planteadas por Podemos en la reunión, es “imposible e inviable” un pacto de gobierno, si bien confía en la rectificación del partido de Pablo Iglesias.

Podemos, que pospuso su comparecencia 24 horas, puso sobre la mesa un documento con 20 propuestas que recogían “más cesiones”.

Tres meses y medio después de las elecciones y con menos 25 días por delante para evitar una nueva convocatoria a las urnas, la posibilidad más clara de formar gobierno pasa por un acuerdo entre las tres fuerzas, pero atendiendo a lo escuchado en las últimas horas, las diferencias parecen insalvables.

Mientras el PSOE se esfuerza en subrayar lo que les une, sobre todo la posibilidad de formar un gobierno del cambio que siente las bases de una renovación política, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y el de Podemos, Pablo Iglesias, se han empleado en poner sobre la mesa todo lo que les separa sin ahorrarse gruesas descalificaciones.

El acuerdo parece a priori imposible, pero la propia dinámica que se crea al poner en marcha la negociación podría favorecerlo. Algunos analistas señalan que a medida que el diálogo avance (si llega el caso) será más difícil para cualquiera de los implicados abandonarlo.

Pero mientras para los socialistas, gracias a su posición central, un pacto sería un éxito que conduciría a su líder a La Moncloa, para los otros dos actores los costes pueden superar al beneficio que obtendrían por favorecer la gobernabilidad y evitar ser señalados como culpables de unos nuevos comicios.

A Ciudadanos, con una base de votantes que en parte proceden del PP, le costaría mucho justificar el apoyo a un Gobierno que también respalde Podemos, en sus antípodas ideológicas.

De hecho, en los últimas jornadas la formación naranja parece haber endurecido sus condiciones. El 5 de abril se abstuvo en una votación para paralizar la ley de educación del PP (Lomce), pese a que la retirada de este texto figura en su pacto con el PSOE.

También sorprendió la demanda de ministerios en un hipotético gobierno con el PSOE formulada por su portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, y luego rebajada por otros dirigentes del partido.

Con la vista puesta en las negociaciones, Ciudadanos insiste en que no está dispuesto a mover una coma del acuerdo que suscribió con el PSOE.

La formación morada ya votó en contra de ese pacto y tampoco podría explicar a sus electores el apoyo, aunque fuera mediante una abstención, de un acuerdo que no incorpore parte de sus demandas sociales y económicas.

Las posibilidades que ofrece la aritmética parlamentaria para que salga adelante la investidura de Sánchez, contando con que el PP votará en contra en todos los casos, pasan por el voto favorable de las tres formaciones (199 diputados) o el voto a favor de PSOE y Podemos y la abstención de Ciudadanos (159 votos a favor)

Una tercera opción, el voto favorable de PSOE y Ciudadanos (130 escaños) más la abstención de Podemos, requeriría el apoyo, o al menos la abstención, de otras formaciones, entre ellas los independentistas catalanes.

La noticia de que el líder socialista se reunió el 15 de marzo con el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras (ERC), ha complicado aún más el escenario. ¿Busca Pedro Sánchez el apoyo o la abstención de los independentistas a su investidura?

El PSOE asegura que en la cita no se abordó ese asunto, pero la noticia provoca recelos no sólo en Ciudadanos, sino también entre los sectores del PSOE que, desde el primer momento, marcaron como límite a las negociaciones cualquier diálogo con los secesionistas catalanes.