El movimiento de la Yihad global

¿Alguien sabe lo que es el Movimiento de la yihad global? ¿Somos conscientes de que rango de amenaza tenemos con el denominado yihadismo? Hasta hace pocos años esta palabra era desconocida para la generalidad de las personas.
La fiscal coordinadora de terrorismo internacional en la Audiencia Nacional, Dolores Delgado, durante una entrevista con Efe. EFE/Archivo/Paco CamposLa fiscal coordinadora de terrorismo internacional en la Audiencia Nacional, Dolores Delgado, durante una entrevista con Efe. EFE/Archivo/Paco Campos

Dolores Delgado, Fiscal Coordinadora Antiyihadismo de la Audiencia Nacional de España

 

Solo los musulmanes y los estudiosos del islam sabían lo que significa en sus dos acepciones, de trabajo y superación y de lucha armada o violenta, patrocinada por un conjunto de organizaciones, grupos armados o individuos que tienen como objetivo final el establecimiento de un Estado Islámico global, al que denominan el Califato. En el Califato, la única ley es la Ley Islámica o Sharía en su versión más estricta y fundamentalista. Solo a través de esta última se alcanzará aquel objetivo.

La yihad violenta comporta el derrocamiento de los regímenes islámicos no afines a sus posiciones o apóstatas, y el control de los territorios occidentales para expandir a través de ellos el Califato. El origen del Movimiento de la yihad global se remonta a la década de 1960 con la obra de Sayyid Qutb, que marca sus bases ideológicas.

Los nuevos activistas consideraban que para recuperar el esplendor del Islam debían apoderarse del poder en los países islámicos y el medio para conseguirlo era la lucha armada contra aquellos a los que consideraban apóstatas. La estrategia de los grupos yihadistas iniciada en los años 70 contra el enemigo próximo no tuvo éxito. Los regímenes musulmanes resistieron los ataques de los radicales y consiguieron desmantelar la mayoría de las organizaciones yihadistas con el apoyo de los países occidentales.

Ante el fracaso, redireccionaron el enfoque de sus ataques: del enemigo próximo al enemigo lejano. Ese fue el embrión de lo que sería después el Movimiento de la yihad global. La gestación de este cambio se produjo durante el conflicto de Afganistán con la invasión de la extinta URSS, cuando jóvenes voluntarios musulmanes de todo el mundo se alistaron en las filas de los muyahidines afganos. En este contexto nació Al Qaeda bajo la dirección de Ayman Al Zawahiri y Osama Ben Laden.

Marco ideológico

El cambio estratégico empezó a manifestarse con el apoyo de Al Qaeda a las guerrillas de Somalia en 1993; y quedó confirmado con los atentados contra el personal civil de las embajadas norteamericanas de Kenia y Tanzania en 1996. Además, en una serie de entrevistas, aquellos líderes confirmaron ese marco estratégico y operativo.

Ese año Osama Bin Laden publicó una fatua titulada Declaración de guerra contra los americanos ocupantes de los lugares sagrados, donde mencionaba que la nueva vía para el yihadismo global se centraría en golpear a los Estados Unidos y a sus aliados occidentales. En 1998 publicó otra fatua, la Declaración de guerra contra los judíos y los cruzados, documento considerado como uno de los pilares básicos sobre el que se construye el Movimiento de la yihad global.

El marco ideológico en que se sustenta el Movimiento es el llamado salafismo combatiente, que encuentra su inspiración en la conceptualización de la idea del enemigo lejano (los regímenes occidentales) y del enemigo próximo (los falsos musulmanes y los falsos regímenes), y que parte de la afirmación axiomática de que la reforma religiosa, política y social solo se puede producir a través de la yihad entendida como lucha armada. Ello justifica el llamamiento a la acción violenta contra el orden político y religioso existente con el fin de establecer un estado islámico basado en el ejemplo histórico de organización política y religiosa del Califato.

Con el fin de fundamentar sus acciones, los yihadistas salafistas mezclan interesadamente los conceptos de yihad defensivo y ofensivo y, de esta forma, los atentados en Nueva York, Paris, Londres, Madrid o Túnez son catalogados como actos de legítima defensa frente a la cruzada judeocristiana.

El ejemplo por antonomasia de esta lucha contra el enemigo lejano fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. La respuesta de EEUU, con el apoyo de los países occidentales, destruyó la base organizativa de Al Qaeda en Afganistán y casi acabó con su organización táctica y operacional a nivel internacional. No obstante, el debilitamiento de la organización militar dio paso al fortalecimiento de la ideología salafista yihadista.

Fenómeno mutante

Es decir, nos encontramos ante un fenómeno mutante, versátil y que adopta la forma que más le conviene en cada momento para el logro de sus fines. En todo caso, se podrían establecer algunos parámetros comunes.

Un primer nivel de la yihad global estaría conformado por organizaciones como Al Qaeda o Estado Islámico. Desde los atentados de 2001 en Nueva York hasta el año 2014 había sido liderado de manera absoluta por Al Qaeda Central con capacidad de definir la ideología y los objetivos estratégicos del movimiento. Actualmente el liderazgo ha sido desplazado por el Estado Islámico en el primer nivel, ya que esta organización no obedece las indicaciones de Al Qaeda ni le reconoce fidelidad.

Los cambios en el primer nivel se han producido a partir de la implicación del Estado Islámico en la guerra civil de Siria o la proclamación del Califato en junio de 2014. Las directrices estratégicas que se establecen deben ser profesadas por los seguidores repartidos por todo el mundo; crean el relato yihadista de carácter global; supervisan las organizaciones regionales del planeta que abrazan la ideología yihadista y desde la perspectiva operacional establecen los objetivos a golpear mediante la comunicación de amenaza.

Asimismo, crean patrones de conducta y modus operandi para las células extendidas por distintos países, facilitan el contacto entre grupos e individuos yihadistas y proporcionan medios y recursos económicos para grupos. Además, difunden manuales de combate lo que supone un punto clave en la estrategia de ejecución de atentados.

El segundo nivel se corresponde con organizaciones regionales que han adoptado la ideología y han establecido alianzas con Al Qaeda Central o el Estado Islámico. Responden a la imagen del grupo militar tradicional con forma piramidal y jerárquica y con división de funciones claras que se concretan en la realización de acciones contra los objetivos marcados por el Movimiento de la Yihad global, el establecimiento en occidente de un apoyo operativo y táctico a las redes de base e individuales, y la creación de aparatos de propaganda a imagen de las organizaciones de primer nivel para poder difundir sus atentados.

Finalmente, el tercer nivel, aceptado plenamente como apuesta estratégica y fortaleza para la ejecución de las acciones terroristas por los lideres del Movimiento de la Yihad global, sería el que incluye las redes de base y el terrorismo individual, en cuyo diseño y formulación participó el ciudadano sirio español Mustafá Setmarian Nasar, quien dio forma a la llamada resistencia islámica global a finales del 2004, la cual defendía que el movimiento yihadista debía adoptar dos tipos de combate: tácticas de guerra convencional y tácticas de combate asimétrico como son la guerra de guerrillas o el terrorismo en distintos escenarios.

Frente a este fenómeno poliédrico, debemos ser conscientes que cualquier debilidad o ventaja estratégica que se ofrezca a dicho Movimiento será fagocitada por el mismo y empleado en contra de todos sus “enemigos”. Ello comporta que todos los esfuerzos que se hagan deben ser de alcance equivalente a la amenaza que se cierne sobre nosotros y que, demasiadas veces, es banalizada por las diferentes instituciones.

Solo una estrategia global desde la legalidad y un aprendizaje de sus técnicas y mecanismos nos permitirá confrontarlo desde las raíces hasta los más pequeños detalles.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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