Milos Zeman repite como presidente de la República Checa

El actual presidente de la República Checa, el euroescéptico Milos Zeman, ha ganado la segunda vuelta de los comicios con el 51,8 % de los votos, frente al candidato independiente y europeísta Jiri Drahos, con más de 48,2 %, tras el recuento de los papeletas en un 98 % de los colegios electorales.
El presidente checo Milos Zeman celebra su victoria en las presidenciales de enero de 2018. EFE/EPA/Archivo/FILIP SINGER El presidente checo Milos Zeman celebra su victoria en las presidenciales de enero de 2018. EFE/EPA/Archivo/FILIP SINGER

Conforme a los datos divulgados, el también ex primer ministro socialdemócrata, de 73 años, estará así otros cinco años en el Castillo de Praga, sede de la presidencia checa.

Drahos, un académico independiente sin afiliación ni experiencia política, se había presentado como la respuesta europeísta a Zeman, un veterano político que en los últimos años se ha convertido en abierto euroescéptico, crítico con la inmigración a Europa y afín a Rusia.

Unos 8,3 millones de checos con derecho a voto estaban llamados a las urnas para elegir al jefe de Estado, con poderes más bien protocolarios, aunque con influencia a la hora de nombrar al primer ministro y a jueces.

La participación en esta segunda vuelta electoral fue superior al 66 %, unos 4 puntos porcentuales más que hace dos semanas en la primera ronda.

 

Perfil de Zeman:

 

Zeman, de 73 años, no solo es controvertido por su forma de hablar, opinar y comportarse en público, sino también por ir a contracorriente de muchos de sus homólogos occidentales, sobre todo por su aversión abierta al islam y al multiculturalismo.

El exprimer ministro y exlíder del Partido Socialdemócrata (CSSD) ha sido presidente de la República Checa desde 2013 y ahora ocupará otros cinco años el Castillo de Praga, la sede presidencial.

Los analistas señalan que su popularidad se debe a que cultiva la imagen de un líder “cercano al pueblo”, que usa su mismo idioma, en ocasiones considerado grosero y poco adecuado para un presidente.

Por otra parte, muestra abiertamente simpatías hacia Moscú, cuando buena parte de Occidente se mantiene a distancia del presidente de Rusia, Vladimir Putin, por la anexión de Crimea en 2014, que el líder checo justificó como algo “inevitable”.

En la década de 1960, Zeman militó en el Partido Comunista de la entonces Checoslovaquia, del que fue expulsado por criticar la invasión soviética de 1968, que acabó con el intento aperturista de la “Primavera de Praga”.

A partir de ahí se convirtió en una voz incómoda para los comunistas, perdió varias veces el empleo, y sólo pudo ejercer su vocación de analista económico cuando llegó la democracia en 1989.

Por entonces estaba afiliado al “Foro Cívico”, un movimiento de disidentes e intelectuales en torno a Vaclav Havel, el primer presidente de la época poscomunista del país.

Zeman refundó poco después, junto con algunos correligionarios del exilio el CSSD, abiertamente anticomunista.

En 1998 ganó las elecciones generales para liderar durante los siguientes cuatro años un Gobierno en minoría.

En 2001 dejó la presidencia del CSSD y en 2002, tras abandonar el cargo de primer ministro, fue elegido como candidato de su partido para la elección presidencial en 2003, que acabó perdiendo contra el conservador y euroescéptico Vlaclav Klaus, elegido por los diputados de la Cámara Baja y el Senado.

Tras una década alejado de la política, tiempo en el que escribió sus memorias, Zeman se presentó y ganó como independiente y alejado del CSSD las primeras elecciones directas a la presidencia checa. EFE/doc

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