Mickey Rooney, el niño prodigio de Hollywood

El actor estadounidense Mickey Rooney falleció el 6 de abril de 2014, a los 93 años, por causas naturales.
Mickey Rooney, el niño prodigio de Hollywood

Niño prodigio de Hollywood, fue una de las estrellas infantiles más productivas de la meca del cine gracias a su aspecto inocente y carisma, un atractivo gancho que le llevó a realizar más de 200 películas y a pasar ocho veces por el altar.

Se ganó la atención de los focos por primera vez en un teatro en el que actuaban sus padres cuando él tenía tan solo 17 meses y a los 6 años debutó en el cine mudo.

En 1927 comenzaría su carrera hacia el estrellato como protagonista en una serie inspirada en unas viñetas de cómic sobre un niño travieso llamado Mickey McGuire, personaje que interpretaría hasta 1934 durante más de 50 episodios, y del que tomaría su nombre artístico, Mickey.

El éxito obtenido, le valió el salto al cine sonoro de la mano de los estudios Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), con los que firmó un contrato en 1934 que duraría hasta que decidió rescindirlo en 1958.

En esos años Rooney incrementaría su popularidad encarnando al incorregible adolescente Andy Hardy (“El honor de la familia”, 1937) durante 19 películas, unos trabajos que alternaría con otras producciones.

En 1938 estrenaría “Forja de hombres” con Spencer Tracy, con quien volvería a compartir metraje en la secuela “La ciudad de los muchachos” (1941), pero serían más conocidos sus emparejamientos cinematográficos con actrices como Judy Garland, Ann Rutherford o una joven Lana Turner.

Rooney y Garland harían furor en la gran pantalla con los musicales “Los hijos de la farándula” (1939), “Armonías de juventud” (1940), “chicos de Broadway” (1941) y “Girl Crazy” (1943).

Su intenso ritmo laboral tuvo parangón en su frenética vida sentimental.

Convertido en un seductor, Rooney contrajo el primero de sus ocho matrimonios con la célebre Ava Gardner en 1942, al que seguiría Betty Jane Rase en 1944, Martha Vickers en 1949, Elaine Mahnken en 1952, Barbara Ann Thompson en 1958, Marge Lane en 1967, Carolyn Hockett en 1969 y Jan Charmberlin en 1978.

A medida que su rostro se iba llenando de arrugas, la estrella de Rooney se fue apagando, aunque vivió un renacer en 1979 después de triunfar en Broadway con el musical “Sugar Babies” y ganarse una nominación al Óscar por “El corcel negro”.

En los 80 y 90 se le podría ver en populares series de televisión como “Vacaciones en el mar” (1982), “Las chicas de oro” (1988), “Se ha escrito un crimen” (1993) o “ER” (1998) o en filmes como “Babe: el cerdito en la ciudad” (1998).

En 2006 trabajaría con Ben Stiller en uno de los éxitos de taquilla del año, “Noche en el museo”, y el mes pasado rodó unas secuencias en la tercera parte de esta saga cómica, “Noche en el museo 3”, según confirmó hoy su director, Shawn Levy, en Twitter.

Actualmente se encontraba preparando una nueva película, “The Strange Case of D.r Jekyll and Mr. Hyde”.

El actor fue propietario de una cadena de restaurantes, un laboratorio farmacéutico, una compañía de seguros para animales y otra de diseño de modas.

En 1983 la Academia de Hollywood le entregó un Óscar honorífico como homenaje a su carrera artística y su contribución a la industria del cine, si bien en 1939 esa misma institución ya le había reconocido con el Juvenile Award, un premio a modo de tributo por su personificación de la juventud en la gran pantalla.

Publicado en: Obituarios