Merkel optará a un cuarto mandato

La decisión de la canciller alemana, Angela Merkel, de presentarse a la reelección es un nuevo desafío para esta líder atípica, dispuesta a igualar o superar las marcas en el poder de dos históricos de sus filas conservadoras, Konrad Adenauer y Helmut Kohl.
La canciller alemana Ángela Merkel saluda a sus seguidores en Magdeburgo. EFE/Archivo/Jens  WolfLa canciller alemana Ángela Merkel saluda a sus seguidores en Magdeburgo. EFE/Archivo/Jens Wolf

De imponerse en las generales de 2017, empezará para Merkel una cuenta atrás hacia el récord de su exmentor Kohl, con 16 años en la Cancillería (1982-1998). De no completar la legislatura, podría quedarse en la marca de Adenauer, el canciller fundacional de la República Federal de Alemania (RFA), con 14 años (1949-1963).
Angela Dorothea Kassner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en la comunista República Democrática Alemana (RDA), en la parroquia de pueblo donde su padre ejercía como pastor protestante.
Estudió entre Leipzig y Berlín, lejos de su hogar, y se casó con 23 años con el compañero de estudios del que conserva el apellido, Ulrich Merkel, aunque el matrimonio apenas duró cinco años.
Conoció a Joachim Sauer, por entonces casado y con dos hijos, que se convirtió en el “consejero” de su tesis doctoral en Física y con el que, tras varios años de convivencia, se casó en 1998.
No estuvo entre los cientos de miles de germano-orientales que el 9 de noviembre de 1989 celebraron entre abrazos y cervezas la caída del muro de Berlín, sino que se enteró de la noticia al salir de su sauna semanal y prefirió retirarse a casa porque tenía que madrugar. Había sido secretaria de propaganda de las juventudes comunistas de la RDA, pero ya antes de la caída del muro había contactado con grupos de la oposición al régimen.
En febrero de 1990 ingresó en la CDU y Kohl la convirtió en 1991 en ministra de la Mujer y la Juventud, necesitado de llenar su cantera con jóvenes talentos de la extinta RDA.
Escaló posiciones, llegó a la secretaria general y luego a la presidencia de la CDU. Pero incluso en esa posición encajó algunos golpes, como la designación del bávaro Edmund Stoiber como candidato a arrebatar la Cancillería a Schröder, en 2002.
Stoiber fracasó y tres años después Merkel escribió por partida doble una página de la historia, al convertirse en la primer mujer y primer político crecido en el Este en la Cancillería alemana.

Publicado en: Protagonistas