Merkel enfrenta el año electoral entre críticas pero sin rivales

La canciller alemana, Angela Merkel, enfrenta un año electoral en medio de una constelación política en la que, pese al descontento de las fuerzas conservadoras dentro de su propio partido, no parece haber en el horizonte una alternativa distinta a su reelección.
La canciller alemana Angela Merkel, en rueda de prensa. EFE/Archivo/Michael KappelerLa canciller alemana Angela Merkel, en rueda de prensa. EFE/Archivo/Michael Kappeler

 

Rodrigo Zuleta

 

Merkel recibe ataques de diversos flancos. Desde la extrema derecha, Alternativa por Alemania (AfD) la responsabiliza del crecimiento de la amenaza terrorista. Desde el otro extremo, el partido La Izquierda pide un cambio del modelo social y económico.
Dentro de la propia coalición de gobierno, el Partido Socialdemócrata (SPD) se desmarca constantemente de una parte clave de la política de Merkel como ha sido el imperativo de la austeridad tanto para Alemania como para Europa.
Pese a todo ello, el partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU) está cerca de 15 puntos por encima del SPD en todas las encuestas de intención de voto y de momento nada apunta a que el triunfo en las elecciones generales de otoño pueda estar en peligro.
Nadie espera que el resultado sea similar al de 2013, cuando la CDU -sumada a su partido hermano bávaro, la Unión Socialcristiana (CSU)- se quedó unos pocos escaños por debajo de la mayoría absoluta.
Desde la derecha, la AfD le ha quitado demasiados votos y eso es lo que precisamente genera el descontento entre los sectores conservadores de la CDU y, sobre todo, dentro de la CSU que se ha desmarcado claramente de la política de refugiados de Merkel.
En 2013 la fortaleza de la CDU terminó por sacar del Parlamento a su hasta ese momento socio de gobierno, el Partido Liberal (FDP), lo que a la postre dejó como única alternativa viable la formación de una gran coalición con el SPD.
Las encuestas apuntan a que el FDP retornara al Parlamento pero no con la suficiente fuerza como para poder volver a formar una coalición con la CDU. Más probable aún es que AfD entre en la cámara, lo que hace aún más difícil la formación de mayorías.
Para la CDU entonces una formación de gobierno pasaría o bien por un acuerdo con Los Verdes, entre quienes Merkel ha ganado simpatías precisamente por su política de refugiados que le ha generado problemas, o bien por una reedición de la gran coalición.
En las dos variantes, la figura de Merkel -que ha movido a la CDU hacia el centro, para descontento de los conservadores- sería clave.
El SPD, según admite su presidente y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, en una entrevista que publica hoy el semanario “Der Spiegel”, preferiría no reeditar la gran coalición argumentando que si esa constelación se prolonga a los descontentos sólo les quedaría elegir “entre la extrema derecha y la extrema izquierda”.
No obstante, Gabriel admite que no se puede descartar que tras las elecciones de septiembre no haya otra alternativa viable para formar gobierno.
Gabriel, en la entrevista, también evita expresar preferencias por una posible coalición de izquierdas con Los Verdes y La Izquierda, aunque no la descarta, y sugiere como alternativa otra alianza tripartita en la que en lugar de La Izquierda estaría el FDP.
Sin embargo, de momento las encuestas no le dan mayoría ni a una coalición de izquierdas ni a un pacto tripartita del SPD con Los Verdes y el FDP. Eso al margen de que este último partido ha empezado su campaña con ataques a lo que su presidente, Christian Lindner, ha llamado la “hegemonía verde” en la política alemana.
Todo eso lleva a que resulte difícil pensar en una formación de gobierno tras las elecciones de otoño sin la CDU y sin Merkel a la cabeza del partido, sin importar demasiado que la CSU se muestre todavía reacia a apoyar abiertamente su canditatura a la reelección.
El año electoral empezará con la elección del sucesor de Joachim Gauck como presidente federal por parte de la llamada asamblea federal el 12 de febrero.
Se da por descontado que el actual ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeier, será elegido con los votos de la gran coalición que tiene una clara mayoría en la asamblea, formada por los diputados del Bundestag (cámara baja del Parlamento) y delegados de los 16 estados federados.
Luego, en marzo, habrá elecciones regionales en Sarre, y en mayo comicios en Schleswig-Holstein y Renania del Norte-Westefalia. En las regionales, despierta expectativa el resultado que pueda lograr la AfD
Finalmente, en otoño -la fecha no está fijada aún- vendrán las elecciones generales donde Merkel apunta a obtener otro mandato que le permitiría igualar el récord de Helmut Kohl que estuvo 16 años al frente del Ejecutivo alemán. EFE

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