Medina Azahara Patrimonio de la Unesco

El conjunto arqueológico de Medina Azahara o Madinat al-Zahra ("la ciudad de Zahra") ha sido incluida en Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.
Salón de Abd-Al-Rahman  III en la ciudad de Medina Azahra, en Córdoba. EFE/EFE/ RICARDO ORTEGA
Salón de Abd-Al-Rahman III en la ciudad de Medina Azahra, en Córdoba. EFE/EFE/ RICARDO ORTEGA

 

El ministro de Cultura y Deportes, José Guirao, ha celebrado la inclusión de la ciudad construida por el califa cordobés Abderramán III (Abd al-Rahman III, al-Nasir) entre los años 936 y 976, que está situada en la falda de Sierra Morena a siete kilómetros de Córdoba.

Los restos de este conjunto fueron descubiertos en el siglo XIX  pero hasta 1910 no comenzó su excavación y restauración. Fue designada Monumento Histórico Nacional en 1923 y Bien de Interés Cultural (BIC) en 1996. La Junta de Andalucía amplió el BIC en 2003 para proteger también el entorno paisajístico de Medina Azahara.

El califa levantó este palacio en el Monte de la Desposada o Chábl al-Arus para ser capital del Califato, residencia real y sede del gobierno. Dice la leyenda que fue su favorita Zahra, cuyo nombre significa “flor”, quien sugirió la construcción de esta ciudad extramuros de Córdoba.

A imitación de otros califatos orientales, Abderramán III pretendía erigir este conjunto como símbolo del poder y para mostrar su superioridad sobre sus opositores, los fatimíes del norte de África, que eran chiíes frente a la rama mayoritaria suní de los omeyas de Al-Andalus.

Las obras de construcción, que comenzaron en 936 a cargo del maestro alarife Maslama ben Abdallah, aprovecharon el desnivel del terreno y la ciudad, que ocupa unas 112 hectáreas y tiene forma rectangular, fue distribuida en tres terrazas. La primera de los cuales corresponde a la zona residencial del califa, seguido por la zona oficial (casa de los visires, cuerpo de guardia, Salón Rico, dependencias administrativas y jardines).

La última terraza albergaba a la ciudad propiamente dicha (viviendas, artesanos…) y la mezquita Aljama, separadas de las dos terrazas anteriores por otra muralla específica para aislar el conjunto palatino.

El Salón Rico o Salón de Abderramán III se utilizaba para las grandes recepciones. Se divide en cinco naves precedidas de un pórtico. Unas puertas con jambas de mármol comunicaban a las naves laterales con el resto. Este salón está decorado con relieves de ataurique en mármol en sus zócalos, seguido por relieves de distintos motivos hasta la típica cubierta de artesonado de madera.

Junto con el Jardín Alto, forma un conjunto de gran importancia religiosa y política. En el oriente del Salón, y conectadas con el mismo, se construyó un conjunto de habitaciones pavimentadas en mármol blanco, así como el llamado “patio de la pila”.

Por otra parte, el Edificio de Alcobas, ubicado en la zona oficial y perteneciente a la época de Al-Haken II, se conserva en buen estado.

Toda la medina estuvo cercada por una gruesa muralla, en cuyo centro norte se abre una puerta donde existía un camino que conectaba Medina Azahara con Córdoba. Este acceso es en realidad una restauración realizada por Félix Hernández, ya que casi la totalidad de la estructura desapareció por los expolios sufridos en los muros.

El complejo urbano y residencial, del que queda la mayor parte por excavar, fue realizado con arquerías, capiteles, columnatas, muros y pavimentos recubiertos en su mayor parte por un mármol blanco en el que predominaba la decoración geométrica y floral.

Más de 10.000 trabajadores trabajaron en esta ciudad, en la que colocaron más de 4.300 columnas, transportadas de distintos lugares del Mediterráneo.

En el año 945 se produce el traslado de la corte a esta ciudad, que en esos momentos cuenta con la mezquita Aljama (941), aunque la ceca o casa de la moneda no se traslada hasta 947-948. No obstante, las obras se prolongan hasta el reinado de Al-Hakén II (915-976), lo que explica las similitudes estilísticas entre esta ciudad y la ampliación de la mezquita de Córdoba.

Frente a la idea laberíntica y caótica característica del urbanismo musulmán, Medina Azahara presenta una planta rectangular de aproximadamente 1500 metros por 750 con trazado octogonal y una red de alcantarillas y abastecimiento de agua perfectamente planificada.

EFE/DOC