Matteo Renzi dimite tras la derrota en las elecciones de Italia

El ex primer ministro italiano y secretario general del gubernamental Partido Demócrata (PD), Matteo Renzi, ha presentado su dimisión tras los malos resultados de esa formación en las elecciones generales del 4 de febrero, en que obtuvo cerca del 18,8 % de los sufragios.
El ex primer ministro italiano y secretario general del gubernamental Partido Demócrata (PD), Matteo Renzi, ha dimitido tras la derrota en las elecciEl ex primer ministro italiano y secretario general del gubernamental Partido Demócrata (PD), Matteo Renzi, ha dimitido tras la derrota en las elecciones de Italia. EFE/Olivier Hoslet

“Es obvio que después de este resultado yo deje la dirección del partido”, dijo Renzi, quien afirmó que ya ha pedido al presidente del PD, Matteo Orfini, que se convoque un congreso del partido socialdemócrata para decidir quién será su próximo secretario general.
Renzi señaló que ello ocurrirá al término de la formación del nuevo Parlamento y del Gobierno del país. Después, añadió, él ejercerá de senador.
Los comicios generales del 4 de febrero han dado como ganadora a la coalición de derechas formada por Forza Italia, la Liga Norte y Hermanos de Italia, con alrededor del 37 % de los apoyos, y como fuerza más votada en solitario ha quedado el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), que ha obtenido más de un 32 %, a falta del escrutinio definitivo.
El PD se ha tenido que conformar con un 18,8 %, un resultado nefasto para la formación que ha obligado al que fuera primer ministro entre 2014 y 2016 a abandonar el liderazgo.
Renzi, que dimitió en 2016 después del fracaso en el referéndum sobre la reforma constitucional, ha despejado cualquier hipótesis de participación del PD en el próximo Ejecutivo y ha señalado que su grupo político dice “no a los extremismos”, en referencia al M5S y a la ultraderechista Liga Norte.
Renzi, que llegó a la política italiana con la intención de desguazar a la vieja guardia, se echa a un lado tras sus malos resultados entre el electorado.
Renzi había aparecido en la política italiana como un soplo de aire fresco, lleno de energía, y sedujo de inmediato a los votantes de izquierdas y a los más jóvenes con su carisma, sus excelentes dotes de comunicador y su discurso a favor de acabar con la vieja política.
Ambicioso, con mucha determinación y con las ideas claras, no dudó en maniobrar en la oscuridad y forjar alianzas en el seno de su partido para desterrar a Enrico Letta y obligarle a dimitir como primer ministro en febrero de 2014.
Para sacar su programa adelante, pactó con el ex primer ministro y líder del partido conservador Forza Italia, Silvio Berlusconi, un acuerdo “secreto” conocido como “el pacto del Nazareno”, por el nombre de la calle donde tiene su sede el PD, que le permitió gobernar e implementar algunas reformas.
Pero el acuerdo llegó a su fin después de que Renzi propusiera a Sergio Mattarella como jefe de Estado, en sustitución de Giorgio Napolitano, y no secundara al candidato que quería Berlusconi.
En sus dos años en el Ejecutivo, Renzi impulsó varios cambios, como la reforma laboral o el reconocimiento de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. EFE

Pero su proyecto estrella fue la reforma del Senado, una medida con la que pretendía poner fin al “bicameralismo perfecto” en Italia pero que acabó con su cargo.

Orgulloso de su mandato y convencido de que gozaba de la simpatía de los italianos, lanzó un órdago y aseguró que si perdía la consulta se iría del Gobierno, y así fue, pues alrededor de un 60 % de los italianos votó en contra, en lo que se convirtió en un plebiscito sobre su gestión y no tanto sobre la reforma constitucional.

Fiel a su palabra, Renzi dio en diciembre de 2016 un paso a un lado pero siguió liderando el partido y apostó por su ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, un político muy formado pero de bajo perfil, para sustituirle como primer ministro.

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Publicado en: Protagonistas