Más poder para Recep Tayyip Erdogan, que gana en Turquía

El actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, no solo es el hombre con la visión política más ambiciosa desde que Mustafa Kemal Atatürk fundara la República de Turquía en 1923, sino también es la persona con mayor poder en sus manos para llevarla a la práctica.
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha revalidado su mandato asumiendo además mayor poder tras la reforma constitucional. EFE/E. SahinEl presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha revalidado su mandato asumiendo además mayor poder tras la reforma constitucional. EFE/E. Sahin

Nacido en Estambul en 1954 en el seno de una familia de clase media-baja oriunda de los montes del mar Negro, este domingo Erdogan ha revalidado su cargo en las elecciones presidenciales y ha recibido el espaldarazo que le dará un poder casi absoluto para modelar el país acorde a su ideario.
El político ha revalidado su mandato con un 52,5 % de los apoyos, muy cercano al porcentaje que obtuvo en 2014 cuando accedió al cargo, pero con la ventaja de asumir mayores competencias al hacerse con las funciones de la extinta figura de primer ministro.
Erdogan fue durante 11 años (2003-2014) primer ministro, siempre con mayorías absolutas, antes de pasar al cargo de presidente, teóricamente solo representativo, pero desde donde siguió manejando todos los hilos del poder.
Erdogan fue el primer presidente elegido en las urnas en 2014, y no en el Parlamento, gracias a una reforma que él mismo impulsó desde el Gobierno.
El año pasado ganó un referéndum constitucional que elimina el cargo del primer ministro y traspasa todo el poder ejecutivo al presidente, un paso duramente criticado por la oposición, que ve el peligro de convertir Turquía en un Estado de un solo hombre.
Erdogan ha argumentado que liberarse de las ataduras del Parlamento es necesario para poder crear una “nueva Turquía”.
Sueña con el país como “potencia económica mundial”, piadosa, basada en la identidad islámica y guía del mundo musulmán, una ruptura profunda con los ideales laicos de Atatürk.
El respaldo popular del que goza Erdogan se debe a una imagen labrada durante años, primero como devoto islamista y luego como reformador que supo combinar la ideología conservadora y religiosa con una apertura democrática y sobre todo económica.
Su eficaz gestión como alcalde de Estambul (1994-1998) fue su trampolín para llegar al cargo de primer ministro en 2002 e impulsar una privatización y dinamización de la economía turca.
Los cambios económicos llegaron junto a mejoras sociales, como la extensión de la salud pública, lo que le granjeó la gratitud de las clases modestas y la simpatía de los mercados internacionales.
Su estilo conservador se refleja también en su vida personal: se casó a los 24 años con Emine Gülbaran, un año menor que él, con la que tiene dos hijos y dos hijas.
Una de sus hijas está casada con un hombre de negocios que fue nombrado ministro de Energía en 2015.
En los más de 15 años que lleva en el poder, Erdogan fue proyectando un estilo de gobierno cada vez más autoritario y marginando al equipo de fundadores del partido que lidera, el AKP, que lo rodeaba hasta entonces, pero esta actitud de hombre fuerte e incluso héroe solitario afianzó su imagen. EFE

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