Mas asume “iniciativa política” de 9N

El expresidente de la Generalitat Artur Mas ha asumido toda la "iniciativa política" en el 9N, que en su opinión no obedeció a un "capricho" sino a un "mandato del Parlament", y ha negado que el Govern tuviera "ánimo de desobedecer" al Constitucional cuando mantuvo la consulta tras su suspensión.
Mas asume “iniciativa política” de 9N

 

En el juicio que se celebra este lunes 6 de febrero, en el Tribunal Superior de Justicia por Cataluña (TSJC), por la consulta del 9N, Mas, que se ha acogido a su derecho a no contestar a las preguntas de la Fiscalía y de la acusación popular, ha aducido que tras la suspensión del TC la consulta cambió de “formato”, de forma que la administración catalana “ya no era directamente responsable” en su organización, pese a darle “apoyo”.

En el interrogatorio de su abogado, el expresident ha proclamado que el “proceso participativo del 9N”, cuya ejecución -ha insistido- quedó en manos de voluntarios tras la suspensión, “no fue un capricho individual, una salida de tono, una boutade de última hora”, sino el cumplimiento de un “mandato parlamentario” tras unas elecciones democráticas que nadie impugnó.

Ha argumentado que el Gobierno catalán no tenía “ánimo de desobedecer” al Constitucional, al permitir que la consulta se desarrollara, y ha recordado que el ejecutivo nunca recibió una advertencia “clara” del TC de las responsabilidades en que podía incurrir de mantener la consulta de independencia, tras la suspensión.

En ese sentido, ha argüido que ninguna autoridad del Estado adoptó iniciativa alguna para impedir que se celebrara el 9N, ni la Fiscalía -que el día de la consulta tenía de guardia al mismo fiscal del caso, Emilio Sánchez-Ulled- ni el propio Constitucional.

Mas asume ante el tribunal toda la “iniciativa política” en el 9N, cuyo objeto era a su parecer “plenamente democrático y legal”, y ha afirmado que las exconselleras Joana Ortega e Irene Rigau, que afrontan nueve años de inhabilitación, se limitaron a seguir las “directrices” que él mismo marcaba.

Tras insistir en que la Generalitat disponía de una ley emanada del Parlament que amparaba la consulta, Mas ha precisado que una vez el TC la suspendió “difícilmente la administración la podía hacer con suficientes condiciones y garantías”, por lo que se hizo un llamamiento a voluntarios para que asumieran su organización.

“La transformamos en otro tipo de consulta, no organizada por la administración, pero con el concurso de 42.000 voluntarios”, ha recalcado Mas, que ha aducido que tras la suspensión había incluso una “imposibilidad material” de detener un 9N ya en marcha.

Por ese motivo, ha explicado, el Govern decidió “cambiar el formato” del 9N, manteniendo la pregunta acordada y “sin renunciar al objetivo final”, pero con un “sistema de garantías” que, a su parecer, “se cambió de una forma sustancial”.

“No se trataba de una consulta para tener vinculaciones legales, solo para conocer la opinión de la gente”, ha añadido Mas, tras lamentar sus infructuosos intentos de llegar a un “acuerdo” con Mariano Rajoy para que permitiera preguntar a los catalanes por su futuro. EFE

 

 

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Publicado en: Análisis