Mariano Rajoy en busca del desempate

El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, quiere celebrar la sesión de investidura el próximo 2 de agosto, pero de momento sólo cuenta con la abstención de Ciudadanos en una segunda votación, lo que es insuficiente.
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Luis Artime

El líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, dijo a los periodistas tras finalizar su ronda de consultas con las fuerzas parlamentarias para intentar ser elegido presidente del Gobierno, que la sesión de investidura debería ser el próximo 2 de agosto.
Pero de momento lo único que está claro es que tendría el voto en contra de toda la cámara, salvo tal vez el del diputado de Coalición Canaria, y en una segunda vuelta la abstención de Ciudadanos, lo que no sería suficiente para gobernar con la mayoría minoritaria de sus 137 diputados.
De esta situación pueden extraerse dos conclusiones inmediatas: la formación del Gobierno no va a ser rápida y la posibilidad de unas terceras elecciones legislativas ha ganado puntos.
Rajoy ha dicho que esperará a que se constituyan las Cortes el próximo 19 de julio, fecha en que el Rey comenzará sus contactos con los distintos líderes políticos,
para tomar una decisión sobre qué hacer si no logra reunir los apoyos necesarios para formar Gobierno. Incluso no ha descartado renunciar a presentarse.
Pero para ir a unas terceras elecciones (una locura según Rajoy y que teóricamente ningún partido quiere) se necesita una investidura fallida para que corra el plazo de dos meses, lo que no sucedería si Rajoy decide no presentarse y no hay candidato alternativo.
Pero más allá del evidente movimiento de presionar a los socialistas para que se abstengan en una segunda votación o, al menos faciliten el número suficiente de diputados para hacerlo, todos los analistas coinciden en que unas nuevas elecciones en noviembre con el líder popular acusando a sus rivales de no dejarle gobernar en minoría y una mayor abstención, juega a favor del PP y en contra del PSOE.
Además el PP tampoco puede ofrecer mucho en estos momentos, pues la oposición, que detenta la mayoría, puede cambiar las leyes que quiera. Por eso Rajoy desea pactar un acuerdo de mínimos sobre estabilidad presupuestaria y los presupuestos para 2017; además de un consenso en política exterior y de defensa; el mantenimiento del pacto antiyihadista; y una posición común frente a las pretensiones independentistas en Cataluña.
Pero tampoco la estrategia socialista descarta terceras elecciones o intentar un Gobierno alternativo gracias a que Ciudadanos no está dispuesto a sumar sus escaños a los 137 del PP. Con esa cifra, los socialistas no se ven tan presionados como sí hubiera un acuerdo entre PP y Ciudadanos con 170 diputados. Tampoco se puede descartar que Sánchez busque una mayoría alternativa con Podemos aunque no es fácil porque debería incluir también a los nacionalistas vascos del PNV y los catalanes de CDC y ERC que exigen la consulta catalana, lo que el PSOE no acepta.
Por eso serán las negociaciones sobre la composición de la mesa del Congreso y de su presidencia, que en la legislatura anterior lograron los socialistas con un pacto con Ciudadanos, que darán las primeras pistas sobre la posibilidad de un entendimiento entre los partidos que tienen la llave de la gobernabilidad de este país en este momento. EFE

 

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