Manuel Valls, un posible fichaje internacional para Ciudadanos

La oferta de Ciudadanos al ex primer ministro francés Manuel Valls para que encabece la candidatura de Ciudadanos al ayuntamiento de Barcelona en 2019 supone una opción hasta ahora desconocida en la política española: la de que un político con trayectoria acreditada en un país opte a un cargo público relevante en otro.
El exprimer ministro francés Manuel Valls durante un coloquio sobre el futuro de Europa celebrado en Madrid el pasado 19 de abril. EFE/Archivo/EmilioEl exprimer ministro francés Manuel Valls durante un coloquio sobre el futuro de Europa celebrado en Madrid el pasado 19 de abril. EFE/Archivo/Emilio Naranjo

Carlos Moral

Los partidos buscan a menudo “fichajes” fuera de las filas de la propia organización con un perfil atractivo para los electores que les permita ampliar su base electoral. Normalmente son personalidades destacadas de otros ámbitos, cercanos ideológicamente al partido, pero que gozan de un prestigio al margen de la política.

Este tipo de casos se han repetido en la política española, a menudo como refuerzo y complemento de las candidaturas a elecciones nacionales, y en ocasiones incluso a la cabeza de listas en comicios locales o regionales. Los partidos “pescan” en diferentes ámbitos: justicia, ciencia, deporte…

Desde el juez Baltasar Garzón, número dos en la lista del PSOE en las elecciones generales de 1993, a la exjueza Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid que encabezó una candidatura apoyada por Podemos, o el catedrático Ángel Gabilondo, candidato socialista a presidir la región de Madrid en las últimas autonómicas, la lista es interminable y con representantes en todos los partidos.

No hay precedentes, sin embargo, al menos en la política española, de “fichajes” internacionales de renombre, y menos el de un ex primer ministro y ministro del Interior del Gobierno francés, entre otros cargos relevantes, como es el caso de Manuel Valls.

La posibilidad del desembarco de políticos de un país en otro quedó abierta tras la aprobación del Tratado de Maastricht (1992), que estableció que los ciudadanos europeos pueden ser electores y elegibles en los comicios municipales de otros países, aunque no tengan la nacionalidad de los mismos.

Valls nació en Barcelona y es hijo de padre español y madre suiza-italiana. Habla con fluidez el español, pero ha vivido y ha desarrollado toda su carrera política en Francia, concretamente en el Partido Socialista francés, en el que militó desde los 17 años (1979) hasta 2017, cuando tras perder las primarias para encabezar la candidatura a la presidencia de la República abandonó la organización.

Desde que comenzó el desafío independentista en Cataluña, Valls se ha significado en la defensa del estado derecho y la democracia española frente a los postulados de los secesionistas y se ha mostrado a favor de que la justicia alemana entregue a Carles Puigdemont para que sea juzgado en España por rebelión.

Valls es también muy activo en la defensa del europeísmo y mantuvo una relación fluida y cercana con las autoridades españolas, y también con los dirigentes del PSOE, mientras ocupó responsabilidades en el Gobierno francés. Su intensa actividad política en el país vecino, con etapas en las que su gestión gozó de amplia popularidad, le confieren un importante bagaje que Ciudadanos espera aprovechar.

En el lado opuesto, no haber vivido en Barcelona, desconocer la política española y, en particular, la política municipal, y su reciente derrota en las primarias socialistas en Francia son, a priori, los flancos más débiles de su candidatura, y sobre ellos han lanzado ya sus ataques los partidos con los que, si finalmente da el paso, tendrá que competir.

De momento, Valls ha señalado que estudia la oferta de Ciudadanos y señala que las consecuencias del proceso independentista en Cataluña son muy importantes para Europa. “Me interesa continuar ese debate político, intelectual. Si puedo ir más lejos, bueno, me lo voy a pensar”, indica.

Si finalmente acepta, más allá del éxito o no final de la empresa, la candidatura de Valls supondrá un primer paso para que en la política ocurra lo que ya ha ocurrido en múltiples ámbitos, como el de la empresa, la ciencia o el deporte: la libre circulación de capital humano entre países europeos.