Madrid se queda sin proyectos de futuro tras el fracaso de Eurovegas

El pasado viernes se confirmó el rumor: Eurovegas, un macrocomplejo turístico y de casinos que se construiría en Alcorcón, Madrid, no se hará realidad. En apenas tres meses –en septiembre la capital supo que no albergaría las juegos de 2020– Madrid pierde los dos proyectos a los que confiaba la recuperación económica y el empleo futuros.
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González  junto a Sheldon Adelson en octubre de 2012. EFE/ArchivoJUAN CARLOS HIDALGO
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González junto a Sheldon Adelson en octubre de 2012. EFE/ArchivoJUAN CARLOS HIDALGO

María López

Del intento de materializar las aspiraciones de Las Vegas Sands quedan los actos de una administración rendida a las ideas milagro. Primero se retrató la rivalidad entre Madrid y Barcelona, Esperanza Aguirre y Artur Mas, que el octogenario Sheldon Adelson intentó aprovechar. Después la Comunidad de Madrid, victoriosa en la terna, diseñó un traje jurídico a medida, que no satisfizo las crecientes exigencias del magnate. No bastó la reducción de los impuestos del juego (del 43% al 10%), tampoco las virtuales reformas de la ley de extranjería y la ley antitabaco o las múltiples exenciones fiscales.

El requerimiento de blindar la inversión frente a modificaciones legislativas futuras, indemnización mediante, y el intento de arrasar con la competencia chocaron con la oposición del Gobierno estatal y de la Comisión Europea. Al margen del culpable, no debe sorprender el desenlace, Adelson ya había reconocido carecer de financiación y agencias de calificación como JP Morgan  y Fitch desaconsejaban el proyecto.

“Hay un momento y un lugar para todo” concluyó Adelson en un comunicado. El lugar no es Madrid, que apostó todas sus fichas a dos macroproyectos que han resultado un fracaso. Las noticias de su decadencia –empeora como enclave turístico en un momento boyante para el sector– se suceden y los responsables de Comunidad y Ayuntamiento, Ignacio González y Ana Botella, herederos de estas iniciativas, no parecer tener soluciones en mente, más allá de recortar sus presupuestos.

Madrid debe apostar por proyectos realistas que rentabilicen el capital humano que emigra del país. La máxima del proyecto estrella y del dinero fácil ya no sirve, la capital debe atraer inversiones, pero no puede permanecer ajena a su destino.

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