Madrid, principio y final de la restricción del tráfico… por ahora

Skyline de Madrid desde la carretera de La Coruña donde se aprecia en el cielo la contaminación sobre la capital. EFE/Emilio NaranjoSkyline de Madrid desde la carretera de La Coruña donde se aprecia en el cielo la contaminación sobre la capital. EFE/Emilio Naranjo

En Madrid empieza y acaba la restricción del tráfico por alta contaminación atmosférica, al menos por ahora. Aunque la mayoría de las principales ciudades españolas cuentan con protocolos o con programas preventivos, ninguna se plantea adoptar una medida similar porque no alcanzan el nivel de polución de la capital.

Restringir el tráfico a los coches con matrícula acabada en número par, como ocurrió ayer en Madrid, es un acto sin precedentes y parece que sin secuelas a corto plazo, salvo que lo vuelva a hacer el Ayuntamiento de Madrid, el más expuesto a este tipo de decisiones por los altos índices de contaminación que padece la ciudad.

Barcelona y Oviedo son las únicas capitales españolas que hasta el jueves pasado habían recurrido a medidas similares: la primera, en diciembre de 2015, limitó la velocidad a 90 km/h en las vías rápidas del área metropolitana; y la segunda, también en diciembre de ese año, cerró al tráfico el acceso y salida de la A-66.

La Ley 34/2007 de Calidad del Aire y Protección atmosférica regula las actuaciones de las administraciones para atajar el incremento de la polución en el aire, y la conclusión es que competencias para establecer planes y protocolos tienen todas: la general, las autonómicas y las locales.

La misma norma apela a la “información mutua”, a la cooperación y a la “asistencia debida” entre administraciones para que estos planes salgan bien, sobre todo si el aumento de la contaminación afecta a más de una comunidad.

Más adelante, reserva a los entes locales la potestad de establecer sus propios protocolos, pero dentro de los límites de los planes autonómicos.

Hay que viajar hasta el artículo 16.4 para encontrar algo de luz en este popurrí competencial: “Las entidades locales, con el objetivo de alcanzar los objetivos de la ley, podrán adoptar medidas de restricción total o parcial del tráfico, incluyendo restricciones a vehículos más contaminantes, a ciertas matrículas, a ciertas horas o a ciertas zonas”.

El Ayuntamiento de Bilbao ha aterrizado bien en esta tierra competencial sin fronteras. El concejal de Circulación y Medio Ambiente, Alfonso Gil, señala que la vigilancia del aire concierne al Gobierno vasco, pero aclara que la ciudad cuenta con un protocolo de actuación por si se dispara la contaminación.

Sin embargo, aclara que “ni por asomo” Bilbao se acerca a la situación de Madrid.

El consistorio murciano, por su parte, sí recalca que es la administración autonómica la que instaría a medidas semejantes a las de Madrid si las estaciones de medición de polución detectan niveles peligrosos. Como Bilbao, puntualiza que el aire que circula por la zona no suele ensuciarse tanto.

De limpieza de su cielo presume Málaga, cuyo concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, subraya que la suya es la ciudad con mayor número de habitantes y aire más puro de España. “Estamos muy lejos de llegar a medidas como las de Madrid”, asegura.

El umbral que distingue un aire respirable de un aire soportable con mascarilla lo marca la Organización Mundial de la Salud: son 200 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno (NO2). El Ayuntamiento de Zaragoza, según apuntan fuentes municipales, no llega a 100.

Por si la contaminación sobrevolara niveles de alerta, dispone de un plan de medidas preventivas que se basa en avisar a los ciudadanos que dejen el coche en casa y empleen el tranvía.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, aficionado a moverse en bici por la calle, ha precisado la clave del aire limpio de la ciudad: el viento de levante. A pesar de ello, y más cuando se acerca enero, mes en el que la polución suele subir, ha encargado a la concejalía de Medio Ambiente que vaya preparando un protocolo de actuación.

Una de sus medidas será la restricción de la circulación, que el Ayuntamiento aplicará con “rotundidad” llegado el caso, en palabras del regidor.

Barcelona se encuentra en aviso preventivo por contaminación atmosférica por NO2 y las previsiones meteorológicas no dibujan un panorama mejor, según la dirección General de Calidad Ambiental y Cambio Climático.

De hecho, esta misma semana, en dos estaciones de medición, el nivel de contaminación ha alcanzado los 160 g/m³ de dióxido de nitrógeno. Por ello, se han activado las recomendaciones de hacer trayectos a pie o en bicicleta, usar el transporte público, bajar la temperatura del termostato y comprobar que la calefacción funciona bien.

La restricción de la circulación será más probable a partir del segundo semestre de 2017, ha avanzado el Govern.

Aunque hay trabajo hecho, todo apunta a que tendrá que hacerse más. El Defensor del Pueblo ha pedido información a 14 municipios españoles y organizaciones ecologistas consideran que queda mucho camino.

Quizá dentro de poco sea común dejar en el garaje el coche por la simple razón de que su matrícula acaba en número par.

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