Un paseo por el Madrid antiguo: De los Austrias a los Borbones

Calles, edificios, puertas, palacios e iglesias recuerdan que, aunque Madrid se remonta al siglo IX, su proyección y grandeza se desarrolla a partir de la llegada de la Corte a la villa, en el siglo XVI. Entre sus calles se encuentran los lugares que vivieron el transcurrir de su historia marcada por ser la capital del reino desde los Austrias a los Borbones.
  • Estatua ecuestre del rey Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid, en sus orígenes conocida como Plaza del Arrabal.EFE/Archivo/ Paolo AguilarEstatua ecuestre del rey Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid, en sus orígenes conocida como Plaza del Arrabal.EFE/Archivo/ Paolo Aguilar
  • ESPA—A-OLIMPISMO-MADRID 2016: Madrid, 27-9-2009.- Vista aÈrea de la Puerta de Alcal·, en el dÌa en que miles de personas han participado en el mosaico del "DÌa de la corazonada", el multitudinario acto en la Plaza de Cibeles, en Madrid, en apoyo a la candidatura de la capital a los Juegos OlÌmpicos de 2016. EFE/EMILIO NARANJO
  • PASEO DEL ARTE:Tres museos de fama mundial que re˙nen m·s de 36.000 obras y que en el ˙ltimo aÒo fueron visitados por m·s de siete millones de turistas. Es el Paseo del Arte de Madrid, delimitado por el triangulo museÌstico de El Prado, el Reina Sofia y El Thyssen-Bornemisza. Vista general del Museo del Prado en Madrid.
  • Estatua ecuestre del rey Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid, en sus orígenes conocida como Plaza del Arrabal.EFE/Archivo/ Paolo Aguilar

Amalia González Manjavacas.-

 

Comenzamos nuestra vista por el Madrid histórico en la calle Mayor, donde se hallan restos de la muralla árabe del siglo IX, origen del antiguo Magerit, una zona defensiva que contaba con 128 torres y que formaba parte de una fortaleza, alrededor de la cual se fue desarrollando la ciudad.

Caminando por la calle Mayor llegamos a la Plaza de la Villa, centro del Madrid de los Austrias, donde se encuentra la casa del mismo nombre, edificio construido a finales del XVII para ese mismo fin, ser la Casa de la villa y que fue su ayuntamiento hasta 2007.

La casa y torre de Los Lujanes, buenos ejemplos de la escasa arquitectura civil de finales del siglo XV que se conserva en Madrid, de estilo gótico-mudéjar. Esta torre fue donde el emperador Carlos V mantuvo prisionero al rey de Francia, Francisco I, tras derrotarle en la batalla de Pavía (1525).

La plaza de la Paja fue el gran mercado de Madrid durante los siglos XIII y el XIV, hasta que entró en decadencia a raíz de que Juan II de Castilla ordenara construir la plaza del Arrabal futura plaza Mayor-, a para desplazar la actividad comercial de la villa.

Entre 129 metros de largo y los 94 de ancho mide la Plaza Mayor, rodeada por soportales y levantada en tres plantas según el proyecto de Juan de Herrera y Juan Gómez de Mora, sus verdaderos creadores, cuya estructura perduró tras el paso del tiempo y sufrir varios incendios y reconstrucciones.

El edificio que la preside es la casa de la Panadería, el primero en comenzar a construirse en 1590, mientras que la estatua de Felipe III no se colocó hasta mediados del XIX. Otra curiosidad es que su actual nombre parte de la Guerra Civil, antes fue conocida como Plaza de la República, Plaza Real y hasta Plaza de la Constitución.

Mucho antes de que Madrid fuera capital de España, el emir Mohamed I construyó en Magerit (nombre en árabe) una Alcazaba en una zona alta para defender Toledo del avance de los cristianos.   Cuando Madrid fue reconquistada, los reyes cristianos convirtieron esa fortaleza en un suntuoso Alcázar que fue residencia de los Austrias durante 200 años. Carlos I y su hijo Felipe II lo convirtieron en residencia permanente de los reyes hasta que un devastador incendio arrasó el edificio en la nochebuena de 1734.

Fue precisamente Felipe V, primer monarca de la casa Borbón en reinar en España, quién mandó levantar el palacio actual, el Palacio Real. Le encargó el proyecto al arquitecto italiano Filippo Juvarra pero tras la muerte repentina de éste, su discípulo, Giovanni Battista Sacchett se hizo cargo del monumental proyecto. Está inspirado en los palacios franceses del Louvre y Versalles con influencias de los palacios italianos, nada que ver con la austeridad de los Austrias.

De estilo barroco, con influencias neoclasicistas aportadas sobretodo por Sabatini, desde entonces arquitecto de referencia de Carlos III, que sumó modificaciones decorativas al palacio ya acabado, además de los famosos jardines que llevan su nombre. Fue precisamente el rey ilustrado, Carlos III, conocido como “el rey-alcalde” de Madrid por la gran cantidad de reformas que impulsó, el primer monarca en habitar el nuevo palacio.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la capital. ​Se encuentra situada en el centro de la Plaza de la Independencia. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII y Serrano, junto a las puertas del Retiro, con su famoso estanque y su coqueto Palacio de Cristal. Esta puerta neoclásica daba acceso a los viajeros que entraban a la capital por el norte, desde Francia, Aragón y Cataluña, fue mandada construir por Carlos III a Sabatini en sustitución de otra anterior del XVI.

El proyecto era crear una gran zona ajardinada con función científica, en la que también se encontraban el Museo de Ciencias y el Observatorio Astronómico. El destino final de este museo, concebido como Gabinete de Historia Natural, y diseñado por Juan de Villanueva en 1785, por orden de Carlos III, no estuvo claro hasta que su nieto Fernando VII decidió convertirlo, a instancias de su segunda esposa, la reina Isabel de Braganza, en un Real Museo de Pinturas, que pronto pasó a conocerse como Museo Nacional del Prado abrió al público en 1819.

               

                            Más de 120 museos y colecciones.-

Madrid tiene más de 120 de museos y colecciones museográficas que, salvo los nacionales, son grandes desconocidos pero joyas indispensables del Madrid artístico. No tienen colas interminables, ni récords de visitantes y viven a la sombra de sus imponentes hermanos mayores situados en el llamado Eje del Prado, que agrupa el Museo del Prado, una de las grandes pinacotecas del mundo, el Museo Reina Sofía, con El Guernica de Picasso, joya de la colección, y el Museo Thyssen, a los que se suma el museo Arqueológico detrás justo de la Biblioteca Nacional.

El Museo del Romanticismo, antes Museo Romántico de Madrid, es el más popular de estos “menos conocidos”, sobretodo tras su remodelación. Creado en 1924 por el marqués de la Vega Inclán y Flaquer, hoy sigue dando a conocer como se vivía en aquel convulso siglo XIX.

Las salas de este palacio albergan cuadros de Goya, una gran colección de litografías, mobiliario isabelino y objetos de escritores como Zorrilla, Juan Ramón Jiménez y hasta una sala dedicada a Larra, con la supuesta pistola que usó para suicidarse y un mechón de su pelo. En el centro, un tranquilo y acogedor jardín.

El museo Lazaro Galdiano. Más de 4.500 piezas pueblan las cuatro plantas del palacio de Parque Florido, reformado por el arquitecto Fernando Chueca Goitia y que abrió sus puertas en 1951. Sus fondos, legados por el propietario al Estado, son tan variados como heterogéneo. Lo más relevante es su amplia colección de pintura que abarca obras de Goya, El Greco, Velázquez, Zurbarán, Murillo o El Bosco.

El museo Sorolla, la que fuera la casa del pintor valenciano desde 1911, es obligada su visita por varias razones. La primera, por admirar sus obras que van desde los retratos costumbristas y familiares de sus etapas iniciales a sus famosos paisajes de playa con su característica luz y porque cuenta con un jardín andaluz inspirado en los de los Reales Alcázares de Sevilla.

Uno de los más espectaculares es el Museo Cerralbo, una casa-museo que donó el Marqués de Cerralbo, Enrique de Aguilera y Gamboa a su muerte en 1922. Esta residencia ofrecen una visión perfecta de cómo era la vida cotidiana de una familia aristocrática del Madrid decimonónico.

Este palacio está situado a escasos metros del templo de Debod, originario del antiguo Egipto, con 2.200 años de antigüedad, que constituye otro de esos tesoros que esconde Madrid y desde donde se divisa -al igual que desde la real plaza de la Armería-, los espectaculares atardeceres de la capital. El Templo de Debod fue un regalo de Egipto a España en 1968 en compensación por la ayuda prestada para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro debido a la construcción de la presa de Asuán.

Para terminar, algo muy madrileño, la plaza de Cibeles con su monumental palacio, sede del Ayuntamiento, y la fuente más famosa de Madrid, la de la diosa Cibeles, un nuevo encargo de Carlos III a Ventura Rodríguez (XVIII) para embellecer el antiguo Salón del Prado, hoy Paseo del Prado. Aunque en su origen el conjunto neoclásico miraba hacia la cercana fuente de Neptuno, del mismo autor, la diosa parece dirigirse majestuosamente sobre su carro hacia el Madrid moderno, el de hoy, el que comienza en la bulliciosa Puerta del Sol, centro neurálgico -y de partida-, de la capital. EFE-REPORTAJES

 

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