ARGENTINA MACRI

Macri incide en la herencia recibida en discurso sin sorpresas ni autocrítica

El "despilfarro y la corrupción" que dejó como "herencia" el Ejecutivo de Cristina Fernández (2007-2015) volvió a ser, un año después, pilar del tradicional discurso del presidente Mauricio Macri en la inauguración del año legislativo en el Congreso, que no deparó sorpresas ni destiló autocrítica.
El presidente de Argentina Mauricio Macri, durante una comparecencia en el Congreso de Argentina. EFE/D.FernándezEl presidente de Argentina Mauricio Macri, durante una comparecencia en el Congreso de Argentina. EFE/D.Fernández

Rodrigo García

“No creo que le ayude a empeorar o mejorar su imagen. Es un discurso esperable”, remarcó a Efe Enrique Borba, director de Starkelabs, firma dedicada al asesoramiento en comunicación política.

Aunque el 1 de marzo de 2016 ya tuvo oportunidad de presentarse ante la Asamblea Legislativa -integrada por senadores y diputados-, éste es el primer discurso con más de un año de gestión, en el que además de criticar duramente al anterior Ejecutivo, numeró los logros de su gestión, adelantó el impulso de varios proyectos legislativos y soltó algunas “perlas” que acapararon buena parte de los titulares de la prensa y los comentarios en las redes.

Como en aquella primera ocasión, el presidente volvió a insistir en que quedó atrás una “corrupción” que “envicia lo político” en un discurso que le dio pie, si bien no reconoció errores, a hacer referencia a su situación judicial, después de que dos fiscales hayan pedido en los últimos días que sea investigado por supuestos conflictos de intereses en la relación de sociedades de su padre, el empresario Franco Macri, con asuntos del Estado.

“En los próximos días publicaremos dos decretos sobre juicios y contrataciones para la gestión de conflictos de intereses”, adelantó el jefe de Estado, en cuyo mensaje remarcó que Argentina “se está poniendo de pie” y este año “va a empezar a crecer”.

Borba valoró que el presidente no ocultase sus problemas con la Justicia y presentase “una agenda de transparencia, y de anticorrupción”, algo que a su juicio le hizo salir “bien parado”.

“Fue un discurso de nuevo, el del año pasado de nuevo: mucho diálogo pero todo agresión”, expresó a la prensa, por su parte, el exministro de Economía y referente del kirchnerista Frente para la Victoria (FpV) Axel Kicillof.

En la misma línea se mostró el diputado por el Frente Renovador Felipe Solá, que opinó que para “unir a los argentinos” -uno de los objetivos de Macri- hay que tener un discurso mucho más autocrítico, moderado y huyendo del “autoelogio permanente y provocador”.

Con unas encuestas que reflejan una caída en la imagen pública de Macri y con elecciones legislativas el próximo octubre -que significarán un “test” de la ciudadanía hacia la política macrista-, el presidente defendió su gestión e insistió en que el país ya ha superado la etapa más difícil de la transición y comenzó a avanzar hacia la erradicación de la pobreza, que todavía afecta a más del 32 % de la población.

Así y tanto, los aplausos del oficialismo se fueron intercalando con los abucheos y carteles de la oposición, críticos con asuntos como el encarcelamiento desde enero de 2016 de la activista y diputada del Parlasur por el kirchnerismo Milagro Sala y con los ajustes económicos llevados a cabo por el Ejecutivo.

Con todo, no se espera que esta intervención suponga un antes o un después en la carrera política del jefe de Estado.EFE

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Publicado en: Análisis