¿Son los rohingyas los nuevos bosnios?

Viví desde Belgrado parte de la guerra de Bosnia y cuando pienso en la Guerra de Yugoslavia con la situación actual en el estado Rakhine, se me vienen inmediatamente a la cabeza varios elementos de comparación. El primero es el peso de la Historia.
Emilio de Miguel, embajador de España en Myanmar .EFE/ArchivoEmilio de Miguel, embajador de España en Myanmar .EFE/Archivo

 

Emilio de Miguel embajador de España en Myanmar

 

En Yugoslavia, cuando te querían contar porqué se estaban matando en 1994, necesitaban remontarse a la batalla de Kosovo Polje en 1389. Tenías que disponer de toda una tarde y mucha paciencia para escuchar toda la historia. El segundo es que había tres etnias en conflicto: los serbios, que estaban tratando de crear la Gran Serbia, los croatas, que estaban intentando ser independientes y conseguir la Croacia más grande que pudieran, y los bosnios, que simplemente procuraban sobrevivir.

El tercero es que, aunque algunos lo presentasen como un conflicto interreligioso, la religión era un elemento muy menor, acaso colocado para dar argumentos a Samuel Huntington, que por aquellos días estaba escribiendo “El choque de civilizaciones”.

Pero visto de cerca, esos elementos comunes son menos parecidos de lo que se hubiera dicho.

En Yugoslavia había consenso sobre los hechos; lo que difería era la interpretación. En lo que se refiere a la Historia de Myanmar, el único dato unánime en el caso de Rakhine es que en 1784 el entonces reino de Arakan fue conquistado por la dinastía birmana de los Konbaung. Todo el resto es discutible.

Las cuestiones históricas sobre las que las tres etnias en conflicto (bamar, rakhines y rohingyas) no se ponen de acuerdo son numerosas: ¿qué relaciones tuvieron Arakan y el Estado birmano en los siglos previos a su época de mayor gloria en los siglos XVI y XVII? ¿qué influencia exacta tuvo el Islam en Arakan? ¿qué relación mantuvo Arakan con Bengala, sumisión o supremacía? ¿quiénes son exactamente los rohingyas y de dónde vienen?

La interpretación histórica que hacen las tres etnias en conflicto es bastante distinta. Para los bamar prima la relación bamar-rakhine, en la que, desde luego, los primeros son los hermanos mayores. Ambos son budistas y pertenecen al mismo tronco tibeto-birmano.

En el relato bamar, que en este punto puede ser apoyado por los rakhine, juega un papel muy importante la idea de que el Myanmar budista theravada podría verse sumergido por el Islam, como le pasó a Indonesia, país donde el budismo y el hinduísmo fueron reemplazados por el Islam entre los siglos XIII y XV.

Los rakhine evocan sobre todo las glorias del reino de Arakan y en ellas basan sus deseos de independencia. A este respecto, sabemos menos de lo que deberíamos sobre la historia de Arakan, porque los bamar, cuando la conquistaron en 1784, quemaron sus crónicas.

Finalmente, está la cuestión histórica más debatida de todas: ¿quiénes son los rohingyas y desde cuándo están establecidos en Rakhine (nombre de Arakan desde 1989)?. La tesis bamar y rakhine es que los rohingyas son los descendientes de los trabajadores agrícolas que el Imperio británico importó desde 1824 para cultivar las tierras poco pobladas de Rakhine. Los rohingyas, por su parte, se proclaman descendientes de musulmanes asentados en Rakhine por generaciones, que algunos hacen remontar hasta el siglo VIII, cuando los primeros mercaderes musulmanes aparecieron en la bahía de Bengala.

No es una cuestión baladí la de su origen. Si pudieran demostrar su presencia en Birmania antes de la colonización, podrían aspirar al estatus de “raza nacional”, que les otorgaría un lugar en la construcción nacional.

Existen diversas teorías sobre el origen de los rohingyas. La que me parece más convincente es la de que en su origen eran esclavos traídos de Chittagong para cultivar los campos durante el período del Arakan independiente.

Cuando los británicos ocuparon Arakan y trajeron braceros bengalíes para cultivarlo, por parentesco étnico y semejanza en las condiciones de vida, se debió de producir una amalgama entre ambas poblaciones. ¿Cuándo esos cultivadores de origen chittagongués adquirieron una identidad propia? Los censos coloniales británicos mencionan la presencia de musulmanes en Arakan, pero no mencionan a los rohingyas, lo que puede deberse a la metodología aplicada, que dejaba bastante que desear.

En todo caso, con motivo de la ocupación japonesa en 1942 se produjeron matanzas entre los rakhines budistas, que apoyaban a los japoneses, y los rohingyas musulmanes, que eran pro-británicos. Es decir, que en el momento de la independencia podemos considerar que ya había emergido una identidad rohingya.

A las discrepancias sobre la Historia se añaden los diferentes objetivos de los tres actores. Para la mayoría bamar se trata de mantener la unidad nacional. Para los rakhine de conseguir la independencia o, si no, una muy amplia autonomía. Para los rohingya, simplemente ver reconocida su identidad (el estado birmano no reconoce a los rohingya como etnia per se, sino que los considera inmigrantes ilegales bangladeshíes), eventualmente verse aceptados como una de las razas nacionales y recuperar sus tierras y modo de vida.

En la guerra de Yugoslavia el factor étnico y geopolítico jugó mucho más que el económico. Algo parecido podía predicarse de Rakhine hasta hace poco. Sin embargo, los intereses económicos han hecho su acto de aparición y amenazan con agravar las contradicciones existentes. El desarrollo de Kyaukpyu (puerto de aguas profundas, oleoducto y gasoducto Kyaukpyu-Kunming, Zona Económica Especial) por intereses chinos otorga un renovado interés a Rakhine, uno de los estados más pobres de la Unión.

Por otra parte, las tierras abandonadas por los rohingyas son apetecibles para la construcción de infraestructuras.

Hubo momentos en la guerra de Yugoslavia en los que parecía posible que serbios y croatas alcanzaran un acuerdo a costa de los bosnios. Esa posibilidad no llegó a concretarse porque la comunidad internacional no lo hubiera permitido. En el caso de rakhine, con más de las dos terceras partes de los rohingyas fuera del país, una solución así no sería imposible.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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