Los primeros acuerdos despejan el horizonte del Ejecutivo para 2017

Apenas unas semanas después de comenzar a trabajar el Gobierno atisba un 2017 relativamente despejado, al menos en comparación con lo que la exigua mayoría parlamentaría que le sustenta podía hacer prever a priori, y tiene además en sus manos el comodín de la convocatoria electoral.
El presidente del Gobierno, Maria Rajoy (c), posa para la fotografía de familia con los integrantes del nuevo Gobierno.EFE/Emilio NaranjoEl presidente del Gobierno, Maria Rajoy (c), posa para la fotografía de familia con los integrantes del nuevo Gobierno.EFE/Emilio Naranjo

Acordado el techo de gasto para el próximo año, que facilitará el cumplimiento de los objetivos de déficit y deuda pública, los presupuestos, la financiación autonómica y el conflicto con el Gobierno catalán por su desafío secesionista se perfilan como asuntos clave de 2017.

Para sacar adelante los presupuestos, la mejor opción para el Gobierno si quiere evitar delicados y complejos equilibrios aritméticos es lograr el apoyo del PSOE, pero de momento los socialistas marcan distancias y pronostican que será muy difícil un acuerdo porque las cuentas serán “continuistas con la política” de Rajoy en la anterior legislatura.

Una vez aprobado el techo de gasto, la necesidad de aprobar los presupuestos no es tan perentoria, al menos en términos macroeconómicos y de cumplimiento de las directrices de la UE, y el Gobierno ya ha anunciado que se tomará su tiempo para llevar adelante la negociación de las cuentas.

A partir del 1 de mayo el Gobierno podrá convocar nuevas elecciones generales y, según todas las encuestas publicadas últimamente, saldría reforzado de esos comicios, con lo que esa opción se convierte en un arma con efectos disuasorios para evitar bloqueos.

El diseño de un nuevo modelo de financiación autonómica, que modernice el sistema y atenue sus desequilibrios, es uno de los objetivos prioritarios que se ha marcado el Gobierno en esta legislatura.

La primera cita para negociar los cambios en el modelo será el próximo 17 de enero, en la Conferencia de Presidentes autonómicos, que no se reunía desde 2012.

Las negociaciones para el nuevo sistema de financiación serán dirigidas por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien se enfrentará a una tarea compleja, pues se trata de cuadrar una especie de jeroglífico con múltiples variables, que incluyen desiguales realidades y necesidades económicas y sensibilidades políticas y territoriales distintas.

El primer contratiempo para la reunión será la ausencia del presidente catalán, Carles Puigdemont, quien demanda un trato bilateral con el Estado mientras sigue adelante con la hoja de ruta hacia la secesión trazada por su Gobierno.

De momento, pese a que el Gobierno ha anunciado su disposición al diálogo con la Generalitat y ha hecho algunos gestos, no ha habido avance alguno en el contencioso: el Ejecutivo catalán insiste en que convocará un referéndum sobre la independencia como máximo en septiembre próximo y el Gabinete de Rajoy asegura que nunca se celebrará.

Sin embargo, hay un amplio margen de negociación en cuanto a cuestiones económicas y transferencias que podría contribuir a desbloquear un conflicto que ha dominado la política española en los últimos años. También en este asunto la gestión por parte del Gobierno corresponderá a Sáenz de Santamaría.

Otros asuntos que van a formar parte de la agenda política durante el próximo año tienen que ver con leyes aprobadas por el Gobierno de Rajoy entre 2012 y 2016 que la oposición desea revocar.

De momento ya hay acuerdo para que una comisión parlamentaria trabaje en busca de un acuerdo educativo, mientras han sido paralizados los aspectos más polémicos de la Lomce, la polémica ley de educación aprobada por el Ejecutivo de Rajoy en 2013.

Sin embargo, el Gobierno adelanta que no está dispuesto a revocar su reforma laboral, -como exigen PSOE y Podemos-, que considera un elemento indispensable de su política económica y tampoco la ley de seguridad ciudadana -conocida como “ley mordaza”-, aunque en este último caso sí esta dispuesto a modificar algunos aspectos.

En los primeros días de gestión del nuevo Ejecutivo se cuentan más acuerdos importantes entre PP y PSOE -techo de gasto, déficit autonómico, salario mínimo, derogación de aspectos de la Lomce, pobreza energética…- que en los últimos cinco años, lo que ha disipado, al menos inicialmente, las dudas de que el bloqueo político continuara aunque hubiera Gobierno.

La necesidad de acometer tareas pendientes tras un año de parálisis con un gobierno en funciones, el imperativo de alcanzar acuerdos al que conduce la ausencia de mayorías y la debilidad del PSOE, que necesita tiempo para rearmarse, favorecen el clima de entendimiento entre populares y socialistas y parecen alejar la posibilidad de unas elecciones a corto plazo.

En cualquier caso, el resultado del congreso del PSOE, aún sin fecha, será determinante para el devenir del resto de la legislatura, porque marcará la estrategia que sigue el partido para intentar recuperar terreno.

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