Los plazos para la investidura se agotan sin acuerdos a la vista

El calendario avanza inexorable hacia la disolución de las Cámaras sin que se atisbe ningún elemento nuevo que permita aventurar un acuerdo que evite unas nuevas elecciones.
Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Zipi
Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Zipi

Carlos Moral

Las esperanzas depositadas en la reunión a tres del pasado jueves se desvanecieron por completo al día siguiente cuando Podemos anunció que convocaría una consulta entre sus bases para que se pronunciaran sobre el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, subrayando que estos dos partidos habían descartado modificar su pacto para negociar las veinte propuestas presentadas por el partido morado.

El PSOE, principal beneficiario si cristalizara un pacto, porque su candidato, Pedro Sánchez, sería investido presidente del Gobierno, sigue insistiendo en la viabilidad de un gobierno del cambio e incluso remitió una carta a Podemos en la que aseguraba que habría un 70 % de puntos de encuentro entre ambos.

En respuesta, Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, emplazó al PSOE a “dejar de marear la perdiz” y elegir entre las dos únicas posibilidades que hay para formar gobierno. “Una está en el PP y en la otra está Podemos y no hay más”.

Con cualquier iniciativa de diálogo paralizada en espera de la consulta que celebrará Podemos (la respuesta se conocerá el día 18), si sus bases, como parece más que probable, rechazan el acuerdo, la única opción restante pasaría por algún pacto que incluya a PSOE, PP y Ciudadanos.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, parece dispuesto a intentar reabrir el diálogo con el PSOE si finalmente la investidura de Sánchez queda descartada, pero será muy difícil que prospere.

El Rey realizará una nueva ronda de consultas los días 25 y 26 de abril, justo en el límite para que el Parlamento disponga de tiempo para nombrar presidente del Gobierno antes de la fecha prevista para su disolución, el 3 de mayo.

A día de hoy las diferencias parecen insalvables, pero en un escenario dominado por las estrategias empleadas por cada partido para sufrir el menor desgaste posible y situarse en la mejor posición para las elecciones no pueden descartarse giros de última hora atendiendo a las oportunidades o amenazas que cada cuál anticipe para sí mismo en unos nuevos comicios.

En el PSOE, pese a los esfuerzos realizados por su candidato en busca de un acuerdo de gobierno, el liderazgo de Sánchez sigue siendo objeto de debate y no pasa semana sin que los medios de comunicación aludan a la posibilidad de que la presidenta andaluza, Susana Díaz, decida presentarse como alternativa al secretario general.

Para Sánchez la apuesta de la investidura es también, desde el principio, una apuesta con implicaciones personales, puesto que su posición en el partido siempre ha parecido ligada a ella. Sin embargo, labrar un acuerdo entre dos formaciones tan distantes como Podemos y Ciudadanos con el único pegamento del cambio y el relevo del PP se ha revelado una tarea prácticamente imposible.

Por contra, no existen problemas de liderazgo en el PP, Podemos y Ciudadanos que, en caso de nuevas elecciones, se presentarán sin duda con el mismo candidato.

Rajoy, que renunció a presentar su candidatura a la investidura y que, pasados los primeros días, apenas ha hecho movimientos para entablar negociaciones, podría tomar la iniciativa en los próximos días con el viento a favor del fracaso de Sánchez y el tenue optimismo que le permiten las últimas encuestas publicadas.

El sondeo de GAD3 para el diario ABC difundido el pasado lunes indica que ahora mismo el PP lograría 127 escaños (4 más), el PSOE 95 (5 más) Podemos 46 (23 menos), Ciudadanos 45 (cinco más) e IU 11 (9 más).

Esa suma dejaría al bloque de centro derecha (PP y Ciudadanos) a 4 escaños de la mayoría absoluta, con 172. EFE

Etiquetado con: , , , , ,
Publicado en: Análisis